1. El abuelo (Parte 8)


    Fecha: 18/11/2021, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... temperatura de 50º y finlandesa o sauna seca. También tiene cuarto oscuro y sala de TV.
    
    No era tiempo de calor, pero no hacía frío, parece que iba a hacer unos bonitos días y relajarse en la sauna era la mejor de las ocurrencias. Mientras estábamos cenando, íbamos comentado sobre la sauna y mi hermano Vicen, el menor, guardaba un sospechoso silencio de un extremado rigor. Por eso, cuando salimos de cenar, en un momento en que Tony y Anselmo tenían una amena conversación entre ellos; me tomé a Vicen del brazo y le pregunté:
    
    — ¿Qué te pasa Vicen?, ¿por qué estás tan reservado?
    
    — Es que… yo… no he traído ninguna clase de ropa para bañarme.
    
    — No necesitas nada, Vicen, te darán toalla.
    
    Se me quedó mirando. Recién había cumplido los 18 años y había estado siempre en las faldas de mi madre. Preguntó:
    
    — ¿Todo es con toalla?
    
    — No; si hay mucha gente mantienen la toalla puesta, lo haremos nosotros, pero la toalla más nos servirá para sentarnos, por higiene. Las duchas no tendrán puerta o serán múltiples y el jacuzzi o piscina no es para entrar en bañador.
    
    — ¿Desnudo?
    
    — Digamos que discretamente sí, sin espectáculo, con naturalidad. Vamos a limpiar bien los poros del cuerpo.
    
    — ¡Qué vergüenza!
    
    — ¿Vergüenza, por qué?
    
    — Es que…, mi polla no es tan grande como la tuya…
    
    — ¿Crees que a mí me preocupa eso? Lo que deseo es el bienestar que notarás luego.
    
    — Se me ha olvidado el pijama y ponerme calzoncillos.
    
    — Si te sientes más cómodo duermes con el ...
    ... calzoncillo de hoy y mañana vamos a comprar o calzoncillos o un jean para que no necesites ropa interior.
    
    — Yo sé que tú no usas…
    
    — Desde los 12 años.
    
    — ¿Por qué?
    
    — Porque me molesta tanta ropa envolviendo la polla y los huevos.
    
    — Es que un día se burló de mí Tony porque no tenía la polla grande y…
    
    — Y ¿qué?
    
    — Me insultó y me dijo si yo era chupapollas, lameculos y varias cosas más.
    
    — Todos hemos pasado por eso, no hay de qué preocuparte; mira ahora tu hermano cómo se porta de bien con Anselmo y conmigo…
    
    — Es que Anselmo es tan diferente…
    
    — ¿En qué sentido?
    
    — Anselmo te quiere, es culto, sabe conversar, tiene educación, es respetuoso y a nosotros nos estima de verdad…, porque eso de que venga todas las semanas a casa a saludar a los papás y siempre con algo… entre manos; eso no tiene precio, eres un suertudo…, mmh…, si yo encontrara un novio como ese te aseguro que sería el más feliz del mundo.
    
    — O una novia… ¿no?
    
    — No; es la primera vez que lo voy a decir: me atraen los hombres, pero en mi caso los de mi edad más o menos…
    
    — No…, no sabía…, lo tenías muy oculto…
    
    — Lo sabe solo mamá, que se lo imaginaba, y se lo tomó muy bien, me dijo que si iba a ser gay que aprendiera de ti, que se estudia, se saca provecho y se lleva una vida ordenada sin escándalos. Me echó el sermón y me dijo que se lo diga a papá…, pero no me atrevo.
    
    — Díselo cuando regresemos a Madrid, yo estaré contigo, papá te ayudará mucho y te comprenderá, te lo aseguro ...
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