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Comer y follar todo es empezar
Fecha: 18/11/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... superior de sus labios y el clítoris en su totalidad. Cuando abrió las piernas del todo lamí su coño. Estaba encharcado de jugos espesos, jugos ricos, ricos, ricos. Apretando mi lengua contra él lo lamí con lujuria. Mi lengua fue de abajo a arriba cada vez más aprisa hasta que cerró las piernas de golpe, le comenzaron a temblar y sentí sus gemidos al correrse, gemidos que acallaban la mano que mordía. Al acabar de correrse le abrí las piernas sin que opusiera resistencia y lamí los jugos de su corrida. No paré ahí, seguí lamiendo, sin dejar de magrear sus tetas. Ahora lamía todo su coño y acababa pasando transversalmente mi lengua por el glande de su clítoris... Así estuve unos quince o veinte minutos, trabajando su coño hasta que se corrió de nuevo y le volvió el temblor de piernas y volvió a ahogar sus gemidos mordiendo el canto de su mano. Al acabar puse mi lengua sobre el clítoris, y apretando lamí haciendo círculos sobre él. La muchacha comenzó a mover la pelvis de abajo a arriba, de arriba a abajo, hacia los lados y alrededor con mi lengua apretada sobre su clítoris. Pasados unos minutos, comenzó a acariciar mi cabello con sus manos, y algo más tarde apretó mi cabeza contra su coño... Su respiración acelerada dio paso a los gemidos. Una de sus manos agarró la sábana y la apretó, la otra cogió la almohada y la mordió con rabia. La muchacha levantando la pelvis y se corrió en mi boca. No saqué mi cabeza de entre sus piernas ni dejé de lamer hasta que su ...
... respiración no volvió a ser normal, pero ya no podía comérsela más, mi polla latía y estaba empapada de flujos pre seminales, la cogí y se la froté entre los labios de abajo a arriba, le metía el glande en la vagina, lo sacaba y llegaba con él hasta llegar al clítoris... Allí se la frotaba igual que hiciera con la lengua... La muchacha se fue poniendo cachonda de nuevo. Metiendo el glande en su coño me cogió las nalgas, tiró hacia ella y la polla entró hasta el fondo. Comenzó a gemir. Sus gemidos eran dulces cómo la miel. Al rato sentí que me iba a correr. A la muchacha también le venía. Sentí cómo su coño apretaba mi polla. Sus manos cogieron mi cuello y llevaron mi boca a su boca. El placer que estaba sintiendo se reflejó en los besos que me dio. Besos de loca mientras se corría y al acabar besos de moribunda, y con los últimos besos me corrí dentro de su coño. Después de correrme me siguió besando y moviéndose debajo de mí... La polla fue engordando y acabó poniéndose dura de nuevo. Haciendo equilibrios porque la cama era estrecha, la puse encima de mí, la muchacha me folló tan despacito que parecía que me estaba acunando, acunando y dándome el biberón con aquellas deliciosas tetas. Tiempo después, cuando ya los dos estábamos maduros, encendió la luz, y me dijo: -Quiero ver tu cara cuando te corras. Me dio a mamar una teta y después la otra, me besó y después comenzó a darme caña para que me corriera... Cuando me tenía a punto paró de follarme. Se le cerraron los ojos ...