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Comer y follar todo es empezar
Fecha: 18/11/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
Era la una la madrugada de un sábado del mes de mayo e iba cargado, no llegaba a borracho, pero le llegaba bien. La noche estaba estrellada y el tráfico brillaba por su ausencia. Al pasar por delante de un escaparate de ropa vi a un maniquí desvistiendo a otro. Seguí andando hasta que me di cuenta de lo que había visto, entonces di media vuelta y me puse a mirar lo que pasaba detrás de la luna. El maniquí, que era de mujer, ya estaba desnudo. El otro maniquí, con un vestido en la mano, me miró, sonrió y le dio a la cabeza, iba a ser que no era un maniquí, debía ser una dependienta, la dueña del comercio, lo que no sé es que cojones hacía desvistiendo y vistiendo a un maniquí a aquellas horas de la madrugada. Crucé un jardín y vi a una joven sentada en un banco de madera al que escoltaban dos jacarandas en flor y que estaba enfrene de una fuente con una pileta redonda donde nadaban peces dorados. Al llegar a su altura vi que estaba llorando. Le pregunté: -¿Qué te pasó, criatura? Limpiándose las lágrimas con las palmas de las manos miró hacia arriba, tiró del moquillo y me respondió: -Nada. Su acento era sudamericano. A pesar de que vestía impecablemente. A la cabeza me vino que era una sin papeles que la echaran de donde dormía por no poder pagar la habitación. Le di mi pañuelo, y le dije: -Lo que nada no va al hondo y tú has ido. ¿Te puedo ayudar en algo? Cogió el pañuelo, se sonó el moquillo, y me respondió: -No -me dio el pañuelo de vuelta-. ...
... Tome. -Quédatelo. Había dejado de llorar. Me senté a su lado, y le dije: -Cuento unos chistes que te partes. ¿Quieres que te cuente uno? Me miró raro, cómo quien mira a un bicho que nunca ha visto. Luego me dijo: -¿No ve mi estado de ánimo? ¿Se cree que estoy para chistes? Cómo estaba contento seguí erre que erre. -¿Qué te apuestas a que te saco una sonrisa? De raro pasó a verme cómo un loco. -¡Usted no está bien de la cabeza, señor! -Sí, a mi me llaman el loco, pero locos son los de mi lugar, ellos trabajan y no comen yo como sin trabajar. -¿Y eso a que viene? -Era el chiste. Se le dibujó una sonrisa en el rostro y me dijo: -¡Qué malo! Definitivamente, está usted muy loco. Me fijé bien en ella. Llevaba un corte de pelo de estos modernos, entre punk y gótico..., de esos raros, y era muy bonita. Su tez era morena, sus ojos eran grandes y oscuros, sus labios gruesos y su nariz perfecta, en la que tenía un lunar que en aquel momento me entraron ganas de besar. Estaba rellena, sus tetas eran grandes y sus piernas que enseñaba aquel vestido que le daba por encima de las rodillas, eran perfectas. Parecía la mujer 10, le dije: -Me encanta ese lunar que tienes en la nariz. Ahora sonrió abiertamente, antes de decir: -¡Nooo! No diga eso. ¡Odio ese lunar! -Pues te queda muy bien. La muchacha, me dijo: -¡¿Cómo lo hizo? Estaba llorando y acabé sonriendo. -Tú sabrás -me levanté-. ¿Quieres que te acompañe a algún sitio? Volvió ...