-
La historia de Ángel, solo era un muchacho (48/59)
Fecha: 19/11/2021, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... darme la vuelta y entonces se me abrazo. -Gracias Ángel tu no eres un puto como dice mi abuelo. -aquello me hizo sentir suficientemente compensado. Y he de reconocer que había pasado un buen rato, primero con su abuelo y mejor con él. ———————————— Transcurrieron unos días y estábamos a finales de Junio, el calor ya era implacable y pasábamos mucho tiempo en la piscina, a las mañanas con Ana María, ahora que no estaba Pablo nos llevábamos mejor, algunos días nos acompañaba Oriol. A las tardes las reuniones en el bar se habían trasladado al pabellón de verano en la casa de Eduardo, el que Ian participara era lo normal y Alberto llegaba tarde después de trabajar. En resumen, el pabellón de verano y la piscina se convirtieron en nuestro lugar de juegos y entretenimiento. Alberto pasaba la mano lentamente por mi espalda, repartiendo la crema protectora con profusión, temía no llegar a coger el moreno fuerte que mi piel adquiría al estar expuesta al sol. -¿Ya has decidido lo que vas a estudiar? -me sorprendió su pregunta, estábamos los dos tendidos sobre el verde de la hierba y en la piscina jugaban los demás. -Me gusta magisterio, poder enseñar a los niños. -era lo que siempre había pensado y no lo necesitaba pensar más. -No se, quizá te interesaran las ciencias económicas, así además de trabajar estarías preparado para controlar tus bienes. -dejé escapar una carcajada y Ana un poco más lejos nos miró por encima de sus gafas de sol. -¡Oh Alberto! ...
... dices unas cosas increíbles, yo no tengo nada y no creo que lo tenga alguna vez. -a pesar de que su piel había cogido cierto bronceado, noté que se puso rojo y balbuceó una disculpa. -Perdona, no quise ser indiscreto, pero te aseguro que en la sociedad donde trabajo tendrías un lugar, ¿no es poco, verdad? Allí te podría ayudarte y algunos que tu conoces tienen bastante influencia. -en principio me gustaba que mostrara ese interés por mi futuro y que se preocupara de mi. -Te aseguro que lo pensaré y lo hablaré con mis profesores para ver si es posible. -Alberto siguió repartiendo la crema por mi espalda sin responder y más tranquilo. En realidad no había dicho toda la verdad, aunque tampoco creía que fueran posesiones que me resolvieran la vida los regalos que mis amantes me seguían haciendo. La noche anterior Eduardo me había entregado dos paquetitos de regalo, enseguida adiviné que serían la compensación que enviaban aquellos poderosos hombres que disfrutaban follándome. Los abrí delante de él y no me había equivocado, uno contenía un precioso reloj Cartier ovalado con la esfera plagada de brillantes, el segundo una larga cadena trenzada en oro blanco y rojo con brillantes engarzados, podía ser usada como collar, o dándole dos vueltas como pulsera. Muy bonitos y valiosos los dos, Eduardo no me dijo de quienes procedían, pero supuse que eran de los dos primeros hombres con los que estuve, lo cierto es que nunca me dijeron sus nombres ni me preocupaba. Unos ...