1. La historia de Ángel, solo era un muchacho (48/59)


    Fecha: 19/11/2021, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos

    ... de sus bienes se repartiría a partes iguales, en quintas porciones, salvo algunas cantidades que dejaba a sus fieles sirvientes y sociedades culturales y de caridad a las que pertenecía.
    
    Los cinco agraciados por la fortuna nos encontrábamos allí excepto Pablo, Ana María, David, Pablo, Oriol y yo mismo, luego comenzó a relatar una lista interminable de los bienes que conjuntaban el legado hsta que Eduardo le hizo una seña con la mano.
    
    -Es suficiente, el detalle lo conocerán en su día. -el hombre, o notario como Eduardo le había nombrado, nos fue pasando unas hojas que teníamos que firmar aceptando lo que nos dejaba, después los abogados se aplicarían en organizarlo, recogió los papeles en su attachet de cuero marron y se despidió dándonos la mano.
    
    Don Manuel se quedó para seguir hablando con su amigo y comió con todos nosotros, antes estuvimos un tiempo en la piscina, todos impresionados por lo que había pasado, al menos yo lo estaba.
    
    Mientras tomaba el sol al lado de David y Oriol, pensaba en que sería lo que ya sabría Alberto, enseguida relacioné la herencia de Eduardo con lo que me dijo sobre estudiar C. Económicas.
    
    Tardaría muchos meses en asimilar aquello, de momento no era dueño ni de mi destino y dependía principalmente de Eduardo.
    
    Durante la comida todos permanecíamos callados, aquello parecía un cementerio por el ominoso silencio reinante, solo se escuchaban el tintineo de los cubiertos y las pisadas del mayordomo con sus cuchicheos a Alicia para ...
    ... que pasara la bandeja. Tuvo que hablar Eduardo para animar la comida.
    
    -No pongáis esas caras, quiero dejar bien concretados mis deseos y por ello no voy a morirme, vais a tenerme que soportar mucho tiempo. -entonces don Manuel comenzó a hablar sobre algo referido a Pablo y los proyectos que le había presentado.
    
    Pensé que, excepto Ana María, el resto de los afortunados no nos lo esperábamos.
    
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    Ana María consiguió lo que deseaba, cuando lo planteó dos días después en la comida, y Eduardo me pedía mi parecer también yo estaba de acuerdo, había pensado en todo ello y me ilusionaba poder pasar unos días en Niza, con Oriol, disfrutando de nuestra juventud, de las playas que imaginaba sublimes, con noches de fabulosas fiestas.
    
    Ana y la madre de David se encargaron de preparar lo necesario, todo ello minuciosamente detallado con la asesoría de una agencia de viajes. El grupo lo compondríamos diez personas: El doctor Salvatierra con su esposa, Oriol, una doncella y su chófer. Por nuestra parte: Eduardo, Ana María, Carmen, Justino y yo.
    
    Ana María quería que fueran los dos chóferes, habían encargado, en alquiler, dos coches y también el servicio de valet para los señores. Ana y la madre de Oriol tenían “in mente” visitar el cercano Mónaco, atraídas por su afición al juego, y los casinos de Montecarlo ejercían una poderosa influencia en ellas.
    
    Iríamos en avión, menos cansado para Eduardo, para él ya era suficiente esfuerzo las cuatro horas de vuelo y las ...
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