1. Lucky boy (II): La playa


    Fecha: 21/11/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Erothic, Fuente: CuentoRelatos

    ... él y me penetre su lubricado tronco, caliente y duro, lentamente. Gracias a los jugos que escurrían en nuestros sexos, fácilmente conseguía empotrarme en él y comencé a cabalgarlo.
    
    Cielos, estaba tan excitada que me haría venir rápidamente. Creo que tuve un pequeño orgasmo apenas al penetrarme, no lo sé. Todo ese momento era como un eterno orgasmo para mí. Cada que me estampaba sobre sus muslos introduciéndome su polla profundamente, mi vagina pulsaba y se lubricaba más y más.
    
    Pero en ese momento sentí cómo su viril pene comenzaba a flaquear. Me desempotre y miré aquel trozo de placer, ahora recostado, cubierto con su semen y mis jugos vaginales, pero totalmente flácido. –Perdón. Lo siento. –Me decía apenado. Y yo lamentando terriblemente. Pensando que solo un poco más y yo también terminaba.
    
    -Descuida. –Le suspiré, un tanto resignada pero con toda la intención de hacerlo repetir. –Es que no lo había hecho antes. –Me confesaba su virginidad, mientras yo me recostaba a su lado, posando mi desnudo cuerpo en su brazo izquierdo y a su vez, mi cabeza sobre su pecho.
    
    Sospechaba que aquel chico jamás había tenido su primera vez, sobre todo por su forma de tocarme. Estaba fascinada por haberme estrado a ese chico, aunque hubiese durado tan poco, no me importaba mucho, por experiencia sabía que podía durar más.
    
    Lo estaba comprobando al acariciarle su pecho y cintura, viendo como su flácido pene se llenaba nuevamente de sangre, para erguirse de su letargo apenas pocos ...
    ... minutos más tarde. Alegre, retomé postura, sentándome sobre su valiente y jovial pene sonrojado, aún cubierto con su anterior eyaculación y me lo inserté de nuevo.
    
    Enseguida me derrumbé sobre su pecho y me entregué de nuevo, dejándome acariciar y besar a su placer, al tiempo que me embestía su pito dentro de mí, ahora un poco más fuerte. Y eso me encantaba, me estaba complaciendo tanto, que me hacía gemirle como zorra entre beso y beso. Meneaba las caderas el ritmo contrario de sus embestidas, para poder sentir toda la longitud de su largo pene deslizándose placenteramente en mi chorreante coño.
    
    Rápidamente pude sentir cómo me venía, estaba al cien, no había más tiempo. Simplemente me rendí sobre su torso y me dejé venir en un profundo orgasmo que expresaba con toda sensualidad en un sincero gemido agudo que resonaba en toda la habitación.
    
    Al fin podía respirar tranquilamente. Aquel encuentro me había encantado. Desde el primer momento en que lo encontré. Estaba totalmente satisfecha. -¿Te gustó? –Le pregunté al muchacho con toda malicia. -No puedo terminar. –Me decía preocupado, intentando hacerse venir por segunda vez con su mano derecha.
    
    Lo miré con ternura, mientras me aguantaba una risa burlona por el ingenuo momento que estaba experimentando, y le dije. –No te preocupes. Eso suele pasar cuando intentas hacerlo dos veces seguidas. Déjame ayudarte. –Enseguida le tome su ardiente pito rojo como tomate y comencé a masturbarlo, y al ver que no terminaba, regresé mi ...
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