1. Misión: relajar a tu hermano


    Fecha: 22/11/2021, Categorías: Incesto Autor: Escriba, Fuente: CuentoRelatos

    Martín irrumpió en el salón totalmente fuera de sí. Llevaba entre las manos tres o cuatro camisas, un par de pantalones y varias bufandas. Su hermana Sofía cerró el libro que tenía entre manos nada más verlo, no pudiendo reprimir una sonrisa al verlo tan nervioso.
    
    –Vaya, nene, veo que has decidido dejar los estudios y montar un negocio de ropa.
    
    –No sigas tonterías y dime dónde está mamá, ¡necesito su ayuda! –respondió Martín mientras colocaba las distintas prendas sobre el sofá.
    
    –Deja a mamá descansar, que tiene que irse dentro de poco al trabajo. ¿No puedo ayudarte yo?
    
    Martín sopesó durante unos instantes la proposición, para responder rápidamente:
    
    –Hermanita, necesito el consejo de una MUJER.
    
    Sofía dio un brinco, y mostrándose exageradamente dolida le dijo:
    
    –¿Perdona? ¿Y qué se supone que soy yo, nene?
    
    –Me refiero a una mujer de verdad, madura, con buen gusto –explicó con desgana Martín, que parecía no tener ni un segundo que perder.
    
    Sofía ya estaba dispuesta a responder una barbaridad cuando la aparición de su madre por la puerta evitó la que, sin duda, estaba a punto de convertirse en la Tercera Guerra Mundial:
    
    –¿Qué alboroto es este? ¿Se puede saber qué hace toda esa ropa en el sofá?
    
    –Mi hermano –dijo Sofía recuperando la calma–, que se ha vuelto loco y quiere montar una tienda de moda en pleno salón. ¿Verdad, nene?
    
    –¡Y dale con la tienda de ropa! –se quejó Martín, que miró suplicante a su madre–. Lo que pasa es que voy a ir al cine ...
    ... con una compañera de clase, pero estoy desesperado, no sé qué ponerme. ¡Tienes que ayudarme!
    
    Sofía intentaba contener sus carcajadas. ¿Así que ese era el grave problema? ¿Que Martín había quedado con una chica y no sabía que ponerse? Sin embargo, mediadora, su madre puso gesto serio y, como si de un cliente de su empresa se tratara, preguntó con absoluta profesionalidad:
    
    –¿Cómo se llama la muchacha?
    
    –Eva.
    
    –¿Cómo suele vestir?
    
    –Pues suele ir arreglada, pero tampoco muy formal.
    
    –¿Vais a cenar algo antes de la película?
    
    –Seguramente…
    
    –Vale, pues cálmate, vete para la ducha y yo te voy eligiendo la ropa.
    
    Martín salió disparado mientras que su madre seleccionaba la mejor combinación y su hermana luchaba por coger algo de aire, asfixiada tras las constantes carcajadas.
    
    –Mamá, ¡que Martín se nos ha enamorado!
    
    –Deja tranquilo a tu hermano, Sofía, que está hecho un flan. ¡Esa tal Eva tiene que gustarle realmente!
    
    –Pues con los nervios que tiene, te digo yo que la cita va a ser un absoluto desastre. Mejor haría en no ir a verla.
    
    Tras pensarlo unos instantes, la madre le tendió las prendas elegidas a Sofía, a la vez que le dijo:
    
    –Llévale la ropa y cálmalo, que así no puede salir.
    
    –Pero ¡estoy leyendo! ¿Por qué tengo que ir yo?
    
    –Porque eres su hermana, porque quieres lo mejor para él y porque yo tengo que prepararme para ir a trabajar.
    
    –Más vale que esa Eva merezca la pena, porque vaya forma de fastidiarme la tarde –dijo Sofía mientras ...
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