1. Misión: relajar a tu hermano


    Fecha: 22/11/2021, Categorías: Incesto Autor: Escriba, Fuente: CuentoRelatos

    ... hermano, esgrimiendo un beso que no terminaba de producirse, calentando la piel húmeda de su cuello con el cálido aliento que destilaba su boca. Su mano izquierda se posó sobre el vientre del muchacho, y sus uñas juguetearon distraídas con el bello alrededor de su ombligo. Su mano derecho ganó velocidad, castigando el sexo de Martín con vibrantes movimientos, apretando unas veces como poseída por la furia, relajando su agarre en otros momentos hasta convertirlo en una delicada caricia.
    
    Así siguieron un rato en silencio, acompañados solamente por el ruido de sus respiraciones y el goteo de la ducha, que cada poco tiempo resonaba con la caída de una escandalosa gota.
    
    –¿Estás bien, nene? ¿Cómo va?
    
    Martín colocó ambas manos contra la pared, dejando recaer el peso de su cuerpo sobre ellas. Su cabeza descendió levemente, mareado, como si los labios de su hermana le hubiesen embriagado súbitamente. Su vientre se tensaba y se relajaba al compás de los cuidados que la muchacha le suministraba, y un gemido bajo, casi lastimero, acompañaba su respiración entrecortada.
    
    –Nene, dime algo. ¿Pasa algo? ¿No puedes acabar?
    
    –No, no es nada –logró decir finalmente.
    
    –Algo te pasa –le insistió Sofía, mientras su lengua recorría su nuca hasta conectar con el lóbulo de su oreja, en un intento infructuoso de hacer que se relajara y descargara sus energías–. ¿Acaso lo hago mal? ¿O es porque mamá lo hace diferente?
    
    –…sí –reconoció finalmente el muchacho.
    
    –¿Cómo lo ...
    ... hace?
    
    Martín se dio la vuelta y, con cuidado, guio el cuerpo de su Sofía hasta que esta se encontró de rodillas. Entonces condujo su sexo erecto hacia la boca de su hermana, dejando que los labios de la muchacha le propiciaran una caricia.
    
    Sofía abrió sus labios para dejar libre su lengua, que recorrió curiosa la virilidad de su hermano, como si quisiera ponderar la altura y el ancho de la misma. Luego, introdujo el sexo de Martín entre sus labios, con mucho cuidado pero dejando que entrase en su boca, hasta que llegó a un punto en el que sintió que no era posible seguir. Repitió la operación concienzudamente varias veces, y agarró las nalgas de su hermano para conseguir algo más de estabilidad.
    
    Las manos de Martín se habían entrelazado con el cabello de Sofía, y sin hacer apenas fuerza la guiaba de acuerdo al ritmo que su cuerpo necesitaba y le exigía. Era indudable que el chico cada vez estaba más relajado:
    
    –Puedes morderla… si quieres.
    
    Y quería. Sofía dejó escapar cuidadosamente la virilidad de su hermano, pero justo antes de que la punta escapase de entre sus labios, apretó sus dientes con la fuerza justa para no dejarla escapar. Sorprendido, el muchacho hizo un gesto inconsciente para zafarse del agarre, pero su hermana no dudó en apretar la mordida, provocando un gemido y una explosión incontrolada, que llenó la boca, los labios y la barbilla de la joven con el dulce y cálido néctar perlado de Martín. Antes de que goteara, Sofía lo engulló de una vez, y con el dorso de ...