1. Misión: relajar a tu hermano


    Fecha: 22/11/2021, Categorías: Incesto Autor: Escriba, Fuente: CuentoRelatos

    ... salía del salón, rumbo al cuarto de baño.
    
    — o —
    
    El agua de la ducha salía muy caliente, levantando una cortina de vapor que llenaba todo el baño, pero Martín estaba tan ansioso con su cita que ni siquiera se daba cuenta de lo roja que se estaba poniendo su piel. ¡Le había costado tanto que Eva le hiciera caso! Semanas de bromas y conversación para romper el hielo, seguido de un intenso mes en el que ambos habían estado enviándose señales, al principio muy sutiles, pero poco a poco más descaradas, hasta que habían decidido quedar para salir sin el resto del grupo. En todo ese tiempo él se había mostrado confiado, pero al acercarse la hora de la verdad las piernas le temblaban y la mente no le permitía pensar nada más que tonterías.
    
    Enfrascado como estaba consigo mismo, el muchacho no se dio cuenta de que su hermana había entrado en el baño hasta que la puerta de la ducha se abrió.
    
    –¡Que me estoy duchando!
    
    –Ya lo sé, nene, pero te he traído la ropa.
    
    Al mirar, Martín vio que, efectivamente, su hermana le había dejado la ropa junto al lavamanos. Sin embargo, lo que realmente le sorprendió fue ver que toda la ropa de su hermana, desde la blusa de lana hasta las braguitas de Harry Potter, estaba desperdigada por el suelo.
    
    –Voy a aprovechar para ducharme –le dijo Sofía mientras se introducía en el interior de la ducha, donde era imposible estar sin que sus cuerpos se rozasen.
    
    –¿Y no puedes esperar a que yo salga?
    
    –No te quejes, nene, que duchándote ...
    ... conmigo te relajas.
    
    Dándole la espalda a su hermana, fingiendo que esta no existía, Martín cortó el agua para empezar a enjabonarse.
    
    –Yo estoy muy relajado –dijo finalmente.
    
    Sofía resopló ante la cabezonería del muchacho y colocó sus manos sobre la espalda desnuda de su hermano, sintiendo rápidamente la tensión que tenía:
    
    –¿Seguro? Porque estás muy tenso.
    
    La mano de Sofía descendió por la espalda de su hermano, dio un rodeo por sus caderas y continuó hasta colocarse suavemente sobre su sexo.
    
    –¿Lo ves? Estás muy tenso.
    
    La muchacha movió ágilmente su mano, provocando en su hermano un leve gemido.
    
    –No necesito tu ayuda –se limitó a decir.
    
    –Anda, anda. Como si fuera la primera vez que te ayudo a relajarte. ¡Nunca habrías acabado los estudios si no te hubiera ayudado a… concentrarte!
    
    –Ni tengo un examen ni necesito relajarme. ¡A ver si te enteras, pesada! –lanzó Martín a modo de rebuzno.
    
    Pero Sofía no cejó en su empeño, y mientras continuaba agitando calmadamente su mano, le reprendió:
    
    –Esa chica te gusta mucho, se te nota, y por eso mismo no puedes ir así, nene. ¡Como no descargues antes de verla, no vas a dar pie con bola!
    
    Mientras explicaba sus argumentos, el cuerpo desnudo de Sofía se pegó contra el de su hermano. Sus pechos eran pequeños, pero sus pezones sobresalían sobre aquellas dos pequeñas colinas, duros y oscuros como dos terrones generosos de azúcar moreno, clavándose en la espalda de Martín. Sus labios se pegaron a la nuca de su ...