1. Mi hermano, mi amante


    Fecha: 23/11/2021, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... cómo un cabrón.
    
    -Soy maricón.
    
    La saqué del coño y, mojadita, la puse en la entrada del ojete.
    
    -Pídeme por favor que la meta.
    
    Mi hermano, suplicaba.
    
    -Por favor, hermanita, métela.
    
    Froté el glande mojado contra el ojete y me hice de rogar aún más.
    
    -¿Quién es la mujer que te trae loquito?
    
    -Tú, hermanita, tú.
    
    Empujé con el culo y metí el cabezón de la verga. Debió ser por estar tan excitada, que no me dolió, lo que hizo fue llenarme. La seguí metiendo hasta tenerla toda dentro. Era cómo si hubiera metido un supositorio gigante en el culo. Mis tetas no paraban de echar leche, esta vez era porque Tony no dejaba de amasarlas y porque las tenía tan llenas que echaban por fuera, lo que hacía que sus manos estuviesen pringadas de leche y los masajes fuesen deliciosamente sensuales.
    
    Metiendo y sacando sentí cómo mi hermano me llenó el culo de leche. Se moría por comer mis tetas. Trataba de incorporarse y mamar, pero le ponía las manos sobre el pecho y no le dejaba, lo tenía castigado. Se corrió sin alcanzar su objetivo. Al acabar de correrse, me dijo:
    
    -Mala.
    
    -No haberte corrido dentro de mi coño. Ahora estás castigado sin teta.
    
    -Podías haber dejado que te besara.
    
    -A ti en mi vida te daré un beso en la boca. Jamás conocerás el sabor de mis labios.
    
    Me hacía la dura. Lo malo fue que tenía unas ganas locas de correrme y por el culo me gustaba, pero así no me iba a correr... O la sacaba y me masturbaba o la metía en el coño y me arriesgaba a que ...
    ... me llenase de nuevo el coño de leche. La saqué y me iba a arriesgar. Eran muchas las ganas que tenia. Entonces fue cuando Tony me agarró las nalgas, y me dijo:
    
    -Córrete en mi boca, hermanita.
    
    En eso no pensara. Mi marido nunca me lo había pedido. Le levanté el castigo. Le di las tetas a mamar... Casi me corro. Después le puse el coño en la boca, moví mi pelvis de atrás hacia delante y de delante hacia atrás, y no tardé en llenársela con mis jugos. Mi hermano era un goloso. Le debían saber tan bien mis jugos cómo decía ya que tragando gemía más que cuando se corría. Acabé de correrme, y quedé con ganas de más. Baje mi coño a la altura de su verga, me senté sobre ella y lo follé, despacito, más aprisa, despacio de nuevo y a toda mecha después.... Mi culo subía y bajaba, se movía alrededor... Lo follé bien follado.
    
    Esta vez, pasado un tiempo, me avisó.
    
    -Me voy a correr, hermanita.
    
    Demasiado tarde, yo ya me estaba corriendo. Volví a sentir la leche calentita de mi hermano dentro de mi coño. Nos corrimos juntos. Tanto temblaba yo cómo él. Le di mi boca y nos fundimos en un beso tan apasionado que cuando mi placer alcanzó su gradó máximo, le mordí el labio inferior y le hice sangre. Mi hermano me dio la vuelta, se puso encima, y sin dejar que se le bajase la verga me folló con tanta intensidad que al rato me corrí de nuevo. Esta vez al comenzar a correrme abrí los ojos y no veía nada. ¡Qué iba a ver! Mi hermano me había dejado los ojos en blanco.
    
    No quedé preñada, ...
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