-
El sobrino de mi esposo
Fecha: 26/11/2021, Categorías: Incesto Autor: Sophia, Fuente: CuentoRelatos
... contacto de ese cuerpo caliente aun por esas aguas tórridas, además percibía su pene que comenzaba a erguirse por el contacto de mi piel. Se sentó y me apoyé sobre su cuerpo, me acarició la cabeza, y continuó abanicándome, que me ayudó a ir poco a poco reponiéndome de esa bajada de presión, en ese momento reaccioné que estaba prácticamente desnuda, apoyada sobre Gino que carecía de ropa. Pensé que esa situación y en ese estado podía ser peligroso para mi moral, pero decidí mantener esa posición, por un lado me agradaba, y con los reproches que le dije a Gino, se comportaría como un caballero. Me agradaba sentir su cuerpo ardiente y con una excesiva excitación, deseaba que me tocase, aunque sabía que eso traería aparejada algo más, nunca había engañado a mi esposo y hacerlo con su sobrino me parecía demasiado deshonesto. Traté de acomodarme mejor, pero al moverme, la toalla que tapaba mis pechos se cayó, Gino trato de ponerla nuevamente, pero le dije que me producía algo de calor. Al rato sus manos rodearon mi cintura, percibiendo unas leves caricias. Por supuesto que eso se fue amplificando, tocando la parte inferior de mis senos, me recosté más sobre su pecho, como disfrutando de esa leves mimos, dispuesta a no traspasar ciertos límites. Hasta que tocó mis pechos levemente, pensé en no superar esa etapa, cuando sus manos se apoderaron más liberadamente de ellos, apretándolos, ante mi silencio, fue acrecentando ese contacto, mientras mi cara estaba pegada a la ...
... suya, el jugueteo con mis pezones me fueron perdiendo, llevándome a un estado de arrobamiento difícil de evitarlo, percibiendo como nuestra respiración se iba agitando cada vez más. Sus dedos oprimían mis rígidos pezones, duros e empinados, donde me iba entregando a ese divino acoso, sin querer evitarlo mis leves jadeos revelaban mi estado, mientras su mano más confiada, comenzaba a desplazarse por mi ávido cuerpo, llegando a mi abdomen, luego al monte de Venus para comenzar a introducirse a través de mis bragas. Lo detuve, un par de veces no quería tener relaciones, pero me era imposible negarme a esas excitantes caricias, su insistencia fue fracturando mi veto, pero al meter su mano bajo mi prenda, rápidamente comenzó a disgregarse, por efecto de esas aguas termales. Eso estimulo más, a mi joven “sobrino”, cuando sus dedos buscaron la abertura de mi sexo, abriendo mis piernas para tener un mejor acceso, sus manos terminaron de desgarrar mi estropeada prenda, quedando desnuda ante Gino. No sé qué me sucedía, si era el efecto de esas aguas, el calor, sentirme acosada por un adolescente, o realmente que me aplacaran esa excitación que me embriagaba. Nos besamos abrazándonos apasionadamente, cuando trató de introducirme su apetitoso falo, lo detuve, diciéndole: “No Gino, tócame, bésame, mete tus dedos por donde gustes, pero no copularemos.” “Disculpe señora, no sé qué me sucedió, pero Ud., es muy bella y así desnuda me ha enardecido” “Sé que he sido la que ...