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El viejo conserje (Capítulo II)
Fecha: 26/11/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: drwite, Fuente: CuentoRelatos
... fuera de un hombre que mereciera el título de padre y Filomeno parecía cumplir con ese calificativo, así que dejé de preocuparme del muy posible embarazo, y mejor lo aprisioné más a mí porque pensé que si el destino así lo determinaba, le daría el regalo que sé que deseaba desde su primer matrimonio con una traidora que lo dejó por un hombre adinerado. Con ese pensamiento en mi mente volví a quedarme dormida y para cuando desperté la oscuridad era mayor. Un dolor punzante me regresó la consciencia y me di cuenta de que Filomeno trataba de sacar su pene de mi interior, pero sin despertarme. El pobre no sabía que un simple movimiento provocaba un intenso dolor, pero no quería que se sintiera mal, así que detuve su huida apretando sus nalgas con mis manos. - ¿Qué pretende Don Filomeno? – le dije sonriéndole lo mejor que pude - ¿acaso quiere abandonar a su mujer? - Por mí me quedaba a tu lado la vida entera – dijo con picardía, aunque luego me miró avergonzado – pero es que quiero orinar y en serio me urge correr al baño. No fui capaz de detenerlo por su urgencia, pero al momento en que su miembro salió de mi interior, también escurrieron varios hilos de sangre que mancharon sus sábanas. Mi dolor fue grande, pero al mirar su cara de arrepentimiento quise consolarlo, sin embargo él se alejó y sin apartar su mirada de su pene empezó a maldecirse. La imagen se veía demasiado terrible para lo que en verdad era. Sí sangré mucho, no lo niego, pero en mis periodos suelo ...
... sangrar más – claro, el dolor sólo se limitaba a mis ovarios y ahora me dolía toda la vagina, pero no era algo que me fuese a matar -. Las maldiciones de Filomeno se hicieron más fuertes y con todo y mi dolor, logré arrastrarme por la cama para abrazarlo. Él pobre se aferró a mi cuerpo como un niño y yo lo acaricié para calmarlo. Filomeno no dejaba de pedirme perdón y de jurar que nunca volvería a tocarme. Molesta por esa declaración, lo alejé de mi cuerpo y lo hice que mirara. - ¡Ya basta Filomeno!... es completamente normal que sangre la primera vez, pero no por eso me estoy muriendo. - Pero esto es más que un simple sangrado. Es demasiado para ti y supongo que también debe dolerte mucho porque tengo el pene muy gordo. Fue por eso que me dejó mi primera esposa, ella no aguantaba estar conmigo y sólo la toqué en la noche de bodas y luego ya no quiso que le pusiera un dedo encima. - No me hables de esa estúpida – no creo que fueran celos los que me hicieron decir eso, pero no me entretuve en el malestar de haberlo escuchado nombrar a otra mujer – ella no te merecía, por eso la vida te la quitó de encima y nos hizo conocernos – me acerqué de nuevo y lo abracé sin dejar de mirarlo – te tuve dentro de mí por horas y no me quejé ni una vez, ¿eso no te dice nada? - Me dice que eres muy valiente por soportar el dolor – dijo con necedad -. - ¡Tontito! – respondí con un tono de diversión – es obvio que me doliera, yo sí era virgen y ella no. Este dolor es normal e ...