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El viejo conserje (Capítulo II)
Fecha: 26/11/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: drwite, Fuente: CuentoRelatos
... irá mitigando conforme me acostumbre a tus dimensiones y eso lo lograremos haciendo el amor seguido. - ¿Cómo cuántas veces quieres que hagamos el amor? - ¡MM!, no lo sé… tal vez unas dos o tres veces al día – respondí riéndome -. - Sólo tres veces al día – dijo con el mismo humor -. - Serán las veces que tú quieras – contesté antes de perdernos en un delicioso beso, que él terminó porque parece que recordó que quería ir al baño -. Una vez que me quedé sola, me tiré en la cama y presioné mis manos en mi pubis. En verdad me dolía muchísimo. Su pene es tan grueso que fue un logro meterlo en mi pequeña vagina y no creo poder acostumbrarme, aunque hagamos el amor todo el día. Algunas lágrimas salieron de mis ojos al intentar abrir las piernas, y es que las punzadas eran horribles y cuando sentí que mi mano se mojaba, la alcé para mirarla y lo que vi me asustó. Mi mano tenía sangre combinada con una sustancia dura y blanquecina – supuse el semen de Filomeno -. Sabía que si él me veía en este estado, se opondría a tocarme de nuevo, así que me levanté aguantando el dolor y corrí a buscar una toalla para limpiarme, pero al no encontrar nada, tomé una de las camisetas de Filomeno y la mojé para quitar las manchas. Por fuera parecía que había quedado libre de ella, pero al ponerme de pie un hilo de sangre resbaló por mis muslos. Eso se me hizo extraño porque no había motivo para seguir sangrando, pero los pasos de Filomeno acercándose a la puerta del baño, me hicieron ...
... correr a la cama y metí en mi vagina un pedazo de su camisa que le arranqué, para contener el sangrado. Filomeno me vio acostada en una pose muy sexy y sonrío de una manera vanidosa. Él podía decir lo que quiera, pero haber desflorado a una joven a la que le lleva casi cincuenta años, lo tenía orgulloso. Debía sentirme ofendida por ello, pero había disfrutado mucho lo que hicimos y extendí mi mano para que regresara conmigo a la cama. Filomeno no perdió el tiempo y de un salto llegó hasta mí para abrazarme y besarme. Yo correspondí a sus caricias y por poco le permito penetrarme de nuevo, pero si lo dejaba abrir mis piernas, iba a darse cuenta del trozo con sangre que tenía metido, así que me alejé un poco. - Tengo hambre – fue lo primero que me ocurrió decirle para distraerlo -. - Pues entonces voy a prepararle una deliciosa comida a mi hermosa mujer – dijo y se levantó -. Yo lo miraba desde la cama. Filomeno no se puso ropa mientras cocinaba y descubrí que ver el balanceo de su gran pene cuando caminaba, enviaba olas de excitación a mi vagina. A la muy traidora no le importaba el dolor que ese pedazo de carne le ocasionó. Despacio me puse de pie y aprovechando que se encontraba concentrado friendo un filete, saqué la tela de mi vagina y descubrí con agrado que la sangre se había detenido. Como no quería que se diera cuenta de que estuve sangrando, la escondí en mi suéter y luego me le acerqué para abrazarlo. - Deja eso para mañana, hoy sólo quiero que sigas ...