1. Taxista: El pase (Partes 1, 2 y 3)


    Fecha: 27/11/2021, Categorías: Gays Autor: JReyParches420, Fuente: CuentoRelatos

    ... que se fueran. Yo busqué mi bóxer como pude entre el pantalón y me los coloqué.
    
    -Papi mejor me voy, igual pues ya pasó la horita, - ¿cómo quedamos? - Le di la plata y se fueron.
    
    Faber estaba en toalla, tenía 37 años. Medio maduro y bronceado, le vi el borde de donde la pantaloneta lo había separado del sol bajo la marca que el pantalón le hacía en la barriga, la verga marcándose por encima, dura, gruesa, muy templada y él furioso. Me dijo que había pasado; la vio por la cabina. Lo demás, ellas vistiéndose rápido, alegando y yéndose.
    
    Estaba todavía mojado y entonces se quitó la toalla, en frente mío y comenzó a secarse mientras hablaba rápido golpeando cada palabra. Tenía una verga gruesa, muy gruesa, como de 18 centímetros, morena, y unos testículos muy grandes colgando bastante abajo, largos. Algunas venas se le veían grandes y la verga se le tensaba al hablar y se le movía.
    
    -Mire como me dejó esa… -alegó y se señaló.- Me tomé una pastilla y ahora qué hago con este…, llamamos otras, o ¿qué?
    
    -No yo tengo mucho sueño, y estoy muy borracho- no se me iba a parar.
    
    -¿ah entonces?, le pido un taxi o que-
    
    -si, espere que estoy muy borracho-
    
    Me acosté en la cama boca abajo en bóxer. Llevaba como diez minutos ya y estaba a punto de dormirme o de levantarme para irme, cuando sentí una mano en la espalda. No me quería levantar y sabía que me quería parar para irnos. Así que hice como si no sintiera.
    
    Me volvió a empujar con más fuerza otras dos veces y ...
    ... luego paró. Dijo mi nombre, pero más pereza me dio así que me quedé ahí.
    
    Un momento después sentí una mano en mi culo, me apretaba suave, y se movía torpe. Me sorprendí, respiré y esperé. Siguieron acariciándome y apretándome y no sabía qué hacer. Me pasó los dedos entre el perineo, la niés, y yo quería que siguiera. Me acarició los testículos y el pene, agradecí que lo tenía moribundo, pero igual se sentía muy bien, y muy rico, no quería que parara…, pero paró.
    
    Entonces discretamente me bajó la ropa interior y colocó los dedos entre mi culo, y lo mejor sería cuando lo sentí respirando duro y cerca de mis glúteos. Le sentí la barba raspando entre mis muslos lamiéndome, el vello del bigote creciendo bordeándole los labios y luego sentí como se le abría la boca y sacaba la lengua y me relamía. Al principio me pasaba la lengua me besaba y chupaba, por eso le llaman beso negro y así se hace, pensé.
    
    Agarró las manos y con fuerza me separó los glúteos, me abrió grande y entonces con ganas, resoplando, me metía la lengua, se saboreaba y suspiraba rápido.
    
    Movía la cabeza de un lado a otro y salivaba mucho tratando de hacer que la saliva se me deslizara dentro del culo.
    
    Yo estaba estático, ido y presente. Me agitaba esa lengua grande y gruesa, pero más la sensación de la barba raspando el borde de mi ano. Eso no tenía comparación con lo que me había hecho esa otra. Me enterraba la lengua y salivaba y entonces frenó.
    
    Me dio tiempo de sentir mi corazón a mil, ese ligero ...