1. El arte de dos viejos hermanos turcos.


    Fecha: 29/11/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Había quedado con una amiga para ir a cenar a un nuevo restaurante italiano que llevaba poco tiempo abierto y me habían hablado muy bien de él, pero a última hora me llamo que no podía ir, decidiéndome a ir yo sola al final.
    
    Cuando llegue está completo y por lo que me acomodaron en la barra junto a otras personas que allí también esperaban, estaba justo sentada delante de una pareja de maduros bien entrados en años pues ambos ya su pelo lucia blanco sobre su cabellera, aunque para decirlo todo diré que estaban cañón ambos, uno aparentaba algo más que el otro sobre unos 65 o más y el otro sobre los sesenta y pocos, además de rasgos muy parecidos.
    
    En principio pensé eran pareja gay, pero cuando el camarero nos sirvió una copa de vino para que la espera se hiciera más placentera, ellos me saludaron con un brindis chocando las copas y esbozando una sexy sonrisa a la vez que comenzaron a hablarme diciendo que con el vino la espera era más cómoda.
    
    Note un acento extranjero en ambos, que rápidamente me confirmaron cuando se presentaron como Erkan y Erdogan, ambos hermanos de origen turco, el segundo mayor que el primero y que habían vendido un restaurante que tenían y regentaban en propiedad en otra isla y estaban viendo si aquí invertían en algún otro negocio, pues les encantaba esta tierra y llevaban ya varios años viviendo en ella compartiendo negocio.
    
    Uno era viudo y el otro separado pues rápidamente la conversación fluyo ante la facilidad de palabra de ambos que me ...
    ... tenían algo acorralada dialécticamente.
    
    Les conté también era viuda y volvieron bridar chocando las copas para celebrar nuestra pequeña conversación y amistad momentánea.
    
    En eso llego otro camarero y dijo ya tenía varias mesas acomodadas para los que esperaban en la barra, si bien este se confundió y había preparado una mesa de tres personas pensando una, iba con ellos.
    
    Le dije el error al metre, pero los hermanos dijeron que no pasaba nada que si no me molestaba querían me sentara con ellos que me invitaban a cenar para compensar el error del camarero y además así no comía sola.
    
    Acepte pues la verdad que ambos era bastante atractivos y amables y ya les había dado un pequeño repaso visual con disimulo por sus trasero y paquetes, viendo que no estaba nada nada mal.
    
    La cena velada trascurrió de maravilla comprobando eran unas personas maravillosas aunque algo picaronas pues casi siempre buscaban algo de picante en los comentarios, alabándome varias veces mi cuerpo y diciendo era una mujer muy guapa que no comprendían como podía cenar sola y estar ahora sin pareja.
    
    No sé si fue el vino que tome pero andaba algo mareada y contagiada por la ligereza de los comentarios de ese par de trúhanes turcos por lo que acepte ir a tomar una copa con ellos a otro local, llegando ya a un punto que andaba algo ligera de cabeza pues la confianza que les daba ellos se la tomaron con alguna caricia y abrazo pero sin pasar a más.
    
    Con la segunda copa les dije que iba a marcharme ...
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