1. Memorias inolvidables (Capítulo 6): Eduardo


    Fecha: 02/12/2021, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... podemos descubrir pacíficamente la realidad tan diversa de la condición humana. Ahí han de trabajar mucho las ciencias y el pensamiento del hombre.
    
    — ¿Cómo te consideras tú y cómo me consideras a mí?
    
    — No sé cómo eres tú, descúbrelo tú mismo sin clasificarte para nada que la vida ya te llevará. Pero yo soy un macho, me siento hombre muy varón por dentro y por fuera en los pensamientos y en las acciones al que le gusta desarrollar y usar su sexualidad masculina, pero también me gusta experimentar la sexualidad masculina de otros. Eso vulgarmente dice versatilidad, dice uno yo soy versátil, pero tampoco los versátiles son todos igual, los tienes que lo son porque tanto les apasiona la masculinidad que al tiempo que emplean la suya quieren vivir la ajena; otros es puro sexo, quieren tener sexo y si se les permite follan, caso contrario se dejan follar y se aguantan. Yo sé como funciono yo, si delante tengo un tío nuevo, me va a gustar que me folle, para descubrir cosas nuevas, nuevas realidades en la relación sexual.
    
    — ¿Sabes que me he calentado y mira cómo me estoy poniendo.
    
    — Es que la filosofía también calienta.
    
    — ¿Así es la filosofía?
    
    — Esto más bien es un aspecto de antropología filosófica que, por supuesto, también calienta.
    
    Estábamos en su habitación, sentados en el pequeño sofá para dos ajustadamente, y comenzamos a besarnos y sobarnos los paquetes por encima de la ropa. Parecía que no deseábamos nada más, pero aquello no acabó y tuvo su ...
    ... continuación. Sentimos sed. Eduardo se levantó y se fue a la cocina, al rato llegó con dos cervezas de tequila, eran dos coronillas a las que ya le había puesto el limón en la boca de la botella. Le veo entrar con las dos botellitas.
    
    Yo me había sentado en el sofá con las piernas dobladas debajo de mi trasero y saliendo por mi lado. Desde allí vi a Eduardo entrar. Estaba muy absorto viendo la televisión. Cuando el sofá cambió su peso, al sentarse Eduardo me giré porque en esa postura casi me caigo. Miré hacia el lateral y vi a Eduardo sentado allí a mi lado y mirándome con un singular cariño, sostenía las dos botellitas con el brazo alargado ofreciéndome una a mí.
    
    Tomé la botella con mi mano izquierda y moví suavemente mis piernas, para sentarme normalmente. Sentí que el sofá se movió de nuevo mientras Eduardo se acercaba, inclinándose hacia mí. Eduardo puso su botella sobre la mesa frente que tenía frente a él y su mano, ahora libre, descansó sobre mi pierna, que me la acarició.
    
    Yo recordé como una imagen fugaz la última vez que los dos nos habíamos sentado así. Mi recuerdo me hizo sonreír y comencé a moverme para que algo más se moviera también. Al darme cuenta de lo que estaba sucediendo, me concentré en tratar de detenerlo, pero ya era tarde. La cabeza de Eduardo ya reposaba sobre mi pecho, dándole una perfecta visión del bulto en mi short con la punta de mi pene levantada haciendo una carpa pues ya estaba totalmente erigida.
    
    La mano de Eduardo se movió y empezó a dibujar ...
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