1. Memorias inolvidables (Capítulo 6): Eduardo


    Fecha: 02/12/2021, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... ochos en mi pierna, sabiendo que el movimiento repetitivo agravaría y me encendería más. Yo traté de no concentrarme en los sentimientos, pero los movimientos de Eduardo se acercaron cada vez más a mi bulto. Yo jadeaba y gemía mientras el dedo de Eduardo dejaba de hacer ochos para dirigirse a lo largo de mi dolorosa erección.
    
    Eduardo deslizó su mano bajo presilla de mi short y agarró suavemente mi polla completamente erguida, y con la otra mano bajó suavemente el short para exponerla a nuestra visión. La mano que la agarraba lentamente comenzó a acariciarla, hacia arriba y hacia abajo, cada vez que la agarraba hacia abajo, suavemente aliviando mi prepucio sobre su cipote. Eduardo se retorció y puso un beso en mis labios, suavemente profundizaba en mi boca conforme iba tirando el prepucio de mi polla hacia abajo.
    
    No pude aguantar más mis sentimientos y le dije:
    
    — Joder, Eduardo, desde que estoy contigo, vienen tus amigos y tenemos entre los cuatro sexo furioso, salvaje, a lo bestia, y ahora me estas poniendo tanto misterio, delicadeza y sigilo que no sé si me quieres envenenar o enamorar.
    
    Me respondió:
    
    — Mis amigos no pasan de ser amigos y los puedo o me pueden joder todo a lo bruto que queramos, pero tú, no, ¿tú?, Ismael a ti te amo, a ti dedicarte mi dulzura y cariño es poco, a ti te amo con todo mi corazón, ser y vida y todo lo que soy quiero serlo para ti.
    
    Le puse el dedo sobre sus labios, sisee un poco para que se callara y le indiqué cómo mi prepucio ...
    ... se quedaba en el punto de no retorno y se acurrucó bajo la corona. Eduardo me besó en los labios de nuevo antes de agacharse para besar la punta de mi verga. Acariciando suavemente el frenillo, Eduardo besó la punta y luego toda la cabeza del pene, a continuación lo lamió suavemente, catando el almizclado sabor.
    
    Yo gemía de nuevo sin parar mientras sentía que la cabeza de mi polla se envainaba en la boca de Eduardo, chupando suavemente mientras la acariciaba. Lentamente Eduardo se echó hacia atrás chupando a medida que avanzaba, dando un pequeño golpe cuando sus labios rompieron el contacto con la polla. Eduardo volvió a agacharse, abriendo un poco más su boca y tomando más del pene en su boca, su mano dejó de moverse.
    
    Sin romper el contacto que tenía, Eduardo se bajó del sofá, se puso de rodillas entre mis piernas y me miró a los ojos. Miss ojos transmitían lo excitado que me sentía, y le hacían saber a Eduardo que estaba haciendo lo correcto, lo que me complacía. La cabeza de Eduardo comenzó a moverse hacia arriba y hacia abajo, dejando un ligero rastro de saliva al retroceder.
    
    Esto no era sexo, podría serlo, pero esto era amor. Me moví en el sofá para sentarme casi en el borde, dándole a Eduardo un mejor acceso. Comencé a gemir fuerte como en quejidos porque sentía el placer violento en todo mi cuerpo y, mirando a Eduardo, vi que lo tenía el suyo tan duro como el mío. Deslicé mis manos bajo las axilas de Eduardo, y suavemente lo levanté, lamentando la pérdida de su ...
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