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Trío con mi novia y mi madre
Fecha: 06/12/2021, Categorías: Incesto Autor: Lertxundi, Fuente: CuentoRelatos
La historia que hoy relato ocurrió a comienzos del año 2018, quien haya leído los demás relatos conocerá a mi madre, a mi novia y a mí, quien no les resumiré que el verano anterior tras dos días increíbles mi madre (que había enviudado tiempo atrás) se había tirado a mi amigo Edu varias veces y los tres habíamos tenido un increíble trío que, yo al menos, jamás olvidaré. Mi madre se llama Candela, por aquel entonces contaba con casi 56 años, 1,60 metros de altura, morena con el pelo hasta los hombros y morena de piel, aunque antes de su “Resurgir sexual” como titulé los dos anteriores relatos (Al final de este relato dejo los link), ya iba al gimnasio ahora acudía también a zumba y spinning por lo que su culo estaba mucho más duro y sus pechos como siempre grandes, redondeados y más o menos tersos fruto del esfuerzo del gimnasio. Rebeca, mi novia, por su parte cuando ocurrió la historia que relataré contaba con casi 38 años, es bajita y con algún kilito de más, tiene el culo muy redondo y bonito pero su punto fuerte son los pechos: son bastante grandes y resaltan sobre todo lo demás. Por mi parte me llamo Jaime, contaba con 30 años aun y soy de estatura media y complexión delgada, todos vivimos en la zona centro de España. Tras lo ocurrido con mi amigo y mi madre meses atrás Rebeca obviamente solo sabía una parte de la historia: mi madre había follado con Edu y fruto de ello había despertado en ella su nueva vida: poco a poco iba quedando con hombres de todo ...
... tipo para que probasen su néctar que tanto tiempo se había guardado desde el fallecimiento de mi padre. Lo hacía con hombres de su edad, más jóvenes, atléticos, blancos, negros, sudamericanos… ella probaba todo y era feliz. Llegó incluso un punto en el que debía avisar antes de ir a su casa al menos horas antes por si había quedado con alguno de sus empotradores, y es que ella rara vez se movía de casa para follar. A mediados de aquel mes de marzo de 2018 Rebeca y yo fuimos (previo aviso de días claro) a comer con ella, Rebeca salvo del trío que tuve con mi madre y Edu era conocedora de todo y estaba contenta por ella, únicamente le avisaba que tuviera cuidado a quien metía en casa y que en caso de problemas nos avisase, por lo demás le deseaba que se lo pasase muy bien. Aquel día comimos y durante el transcurso de la comida no hubo nada raro o al menos que yo lo notase: a pesar de la época del año (casi en primavera) llevábamos varios días de frío pero mi madre lo suplía con la calefacción a tope, por ello durante nuestra estancia estaba con un pantalón corto ceñido y una camiseta rosa aunque por el bamboleo de sus melones al moverse se intuía que no llevaba sujetador algo que a Rebeca y a mí no nos importaba. Rebeca por el contrario por casa iba en vaqueros largos y un top negro, bastante ceñido para intentar contener a sus hermosas gemelas. Tras la pertinente sobremesa Rebeca y yo nos fuimos a casa (dista de unos 10 minutos andando) y durante el camino surgió la ...