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Trío con mi novia y mi madre
Fecha: 06/12/2021, Categorías: Incesto Autor: Lertxundi, Fuente: CuentoRelatos
... conversación: Rebeca: Cariño, te quiero contar una cosa, no sé cómo te lo tomarás. Jaime: Claro, dime, ¿qué pasa? Rebeca: Cuando tu madre y yo nos hemos quedado en la cocina solas me ha parecido que… se me insinuaba. Había habido un momento que yo había ido al baño y ellas estaban en la cocina. Jaime: ¿Qué? ¿Estás segura? ¿Qué ha hecho? Rebeca me contó que una vez estaban ambas en la cocina mi madre le pidió si podía revisar algo, Rebeca se acercó a ella y cuando se dio cuenta se estaba desabrochando el pantalón mostrando la parte delantera del tanga: la excusa era que le picaba y no sabía que podría ser. Además añadió: Rebeca: Quizá eran cosas mías pero ya después notaba que me miraba mucho las tetas. Estuve unos segundos callado, pensativo y la conversación siguió de este modo Jaime: … a mi madre las mujeres no sé si le gustarán… Rebeca: ¡¡Jaime!! Jaime: Bueno y espero que no te haya incomodado claro Rebeca: No incomodar, pero si me ha resultado raro, pero estando en el plan “loca” que esta ella ahora… Jaime: Bueno, la próxima vez que estemos los tres me fijaré más. Tras el paseo y poco después de llegar a casa Rebeca se dio cuenta que se había dejado el móvil, la primera idea fue la de volver ambos a por él pero ella quiso ir sola: Rebeca: Así compruebo cómo se comporta al estar las dos realmente solas. Jaime: ¿segura? Rebeca: Sí, llámala y avísala que solo voy yo. Así hice, Rebeca salió de casa segundos ...
... después. Lo que cuento a continuación es lógicamente lo que contó Rebeca al volver, ya que yo no estuve para presenciarlo. Rebeca llamó a la puerta y la primera sorpresa ya estaba preparada: mi madre le abrió totalmente desnuda de cintura para arriba ya que únicamente le cubría un pequeño tanga negro. Candela: Perdona cariño, ya me había puesto cómoda -le dijo. Estuvo buscando el móvil mientras mi madre le avisaba que ella no lo había visto, tras unos minutos este apareció y cuando fue a buscarla para indicárselo y despedirse de ella se lo pensó dos veces y la situación tomó otros derroteros: Rebeca: Ya lo he encontrado Candela: Perfecto, sin estos trastos no somos nadie. Estaban la una enfrente de la otra: una vestida y la otra… no tanto. Rebeca: Por cierto tienes unos pechos muy grandes y bonitos. Candela: ¡ay! Gracias cielo, lo mío me cuesta mantenerlos así Rebeca: Supongo, a tus ligues les encantarán ¿no? Candela: Ya ves, a veces pienso que solo vienen por estas dos… aun así, los tuyos no están nada mal ¿eh? ¡¡Vamos a ver esos melones!! ¡¡venga!! Rebeca echó una risotada: Rebeca: ¿en serio? ¿ahora? Candela: ¿por qué no? Rebeca se quitó el abrigo, una camiseta que se había quitado para comer y el top antes mencionado, estando en sujetador notó que mi madre fijaba sus ojos en su delantera y por fin liberó sus ubres. Candela: ¡Guau! ¡Son geniales! Rebeca: Anda Candela me vas a sonrojar… Tras esto mi madre quiso llevar la situación a ...