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La casada decente, hasta que llegó su hora
Fecha: 10/12/2021, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... olerlo, mujer, solo olerlo. Eva ya no dijo que no. Sebastián le soltó las muñecas, le levantó la falda, le olió el coño profundamente, y dijo: -¡Dios, qué maravilla! Le lamió la humedad que tenían las bragas. -¿Dejas que te haga correr con mi lengua? Eva no le respondió ni se movió. Solo se movería para levantar el culo cuando le quitó las bragas. La lengua de Sebastián se metió entre los labios vaginales hasta que se enterró en su vagina, después subió lamiendo y se posó en el clítoris, lo apretó y lamió de modo transversal y vertical, para luego volver a lamer de abajo a arriba más y más aprisa parando en mitad del recorrido para meter la lengua en la vagina y acabando cada viaje con los movimientos transversales y verticales sobre el clítoris. Eva aguantó los gemidos hasta que sintió que se corría, en ese momento su respiración se aceleró comenzó a temblar y le dijo: -¡Me voy a correr! Sebastián estaba deseando tragar la corrida de su cuñada. -¡Dámela, Eva, dámela! Lamió de abajo a arriba a toda pastilla y Eva se corrió diciendo: -¡¡Tomaaa!! Después de correrse y viendo a su cuñado con la polla en la mano dispuesto a penetrarla rompió a llorar. Al verla con las lágrimas en los ojos a Sebastián se le cortó el rollo, guardó la polla, y le dijo: -Lo siento. Eva limpiándose las lágrimas con el dorso de la mano, se sentó en la cama. -Debí de informar a tu hermano de tus intenciones desde el principio, si lo hiciera esto no hubiese ...
... ocurrido. Sebastián estaba preocupado. -No le cuentes a Miguel lo que te acabo de hacer, por favor. -Si se lo cuento se rompe nuestro matrimonio. Sabría que me dejé. Esa noche Eva, por primera vez después de casada, tomó la iniciativa en la cama, le echó la mano a su marido a la polla, lo besó y cuando se le puso dura, le dijo: -Te voy a hacer una mamada que te voy a poner mirando para Cuenca. -Habla en bajo que te pueden oír mi hermano y tu madre. No la podían oír, ya la oyeran, puesto que las habitaciones de Teresa y de Sebastián estaban a ambos lados de la habitación de Eva. Teresa se había persignado y Sebastián había echado la mano a la polla. Miguel le dijo a Eva: -Nunca me habías hecho esto. -¿Te gusta? -Mucho. Al ser las paredes finas Sebastián y Teresa oían cómo mamaba. Algo más tarde oyeron cómo decía Eva: -¡Qué rica está esta leche! Teresa metió una mano dentro de las bragas y tocó con dos dedos su coño mojado, luego metió los dedos dentro y comenzó a masturbarse. Sebastián seguía meneando la polla. Habló Eva de nuevo. -Cómeme el coño, Miguel. -Yo no hago esas guarrerías. -Pues métemela que aún no se te bajó del todo. -Ya no me apetece follarte. -En ese caso te voy a follar yo. Miguel no reconocía su mujer. -¡¿Vas a subir encima de mí?! -Te voy a volver a empalmar y después te voy a follar hasta que me corra. Eva volvió a mamar y a masturbar la polla. Miguel le dijo: -Estás muy rara, Eva. -Raro eres ...