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Viernes, 26 de julio de 2019
Fecha: 14/12/2021, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
Mi padre llamó para saber de mí y aprovechó para decirle a mi novio que se quedara ya conmigo a fin de que yo no me aburriera ni me desmandara. Mi padre es el jefe de la empresa, Miguel trabaja con él y yo me encargo de la delegación de Levante, como lo llamamos internamente. Mi novio tenía deseos de vivir una orgía con mucha gente. Nunca le digo que no a sus deseos, porque sus deseos son los mismos que los míos, aunque no los haya pensado. Miguel me decía: — Quiero relajarme y que me veas cómo me desenvuelvo; sé que a ti te divierte un huevo verme follar a la gente, también lo necesitas. Miguel es mi hombre y se comporta como tal, manda para que yo ejecute; así es en casa, así es en familia; nada que ver en la empresa donde yo soy superior a él. No estamos casados porque eso es una pasma social que no nos importa. No queremos más ataduras que las que nos hemos impuesto, «yo soy suyo, él es mío», lo leímos una vez en inglés y decía así: I'm his, he's mine, recuerdo que lo llevaban dos chicos presumiéndolo en la camiseta. Pues no lo queremos ni presumir, pero así es nuestra vida. Si me pide una cosa, eso tendrá, y me gustará verlo cómo lo disfruta. El defecto que tiene Miguel —si es que defecto es la palabra adecuada—, es que lo confía todo en mí. Eso significa que yo he de ver dónde hay anunciada una orgía, donde nos pueden invitar, o buscar una casa amplia, alquilarla, invitar a los amigos y organizarla. Esto último es lo que me resulta más fácil, porque con las que ...
... anuncian hay demasiados requisitos. Lo único que busca Miguel es emborracharse, follar con la mitad de los asistente y que lo follen la otra mitad y requiere siempre mi presencia no solo para que me divierta viéndolo, que la verdad es siempre muy divertido, sino porque como yo no me emborracho nunca porque no mezclo bebidas, del whisky no salgo y siempre con moderación, sabe que tiene quien le custodie. Yo tengo muchos más defectos que Miguel no solo aguanta, sino que los sufre y los soporta, pero eso es harina de otro costal; pero, además, Miguel solo se emborracha en las orgías y cuando José lo pido, porque habitualmente no toma bebidas alcohólicas. Me puse en marcha a buscar un chalet a las afueras del pueblo. Encontré uno que estaba vacío aún y no estaba amueblado. Busqué al dueño y le hablé de que me alquilara el chalet para el fin de semana, de viernes a lunes en la mañana. Le dije que el lunes saldríamos de allí porque iría un equipo a limpiar la casa y el jardín y a reparar cualquier desperfecto que estuviera fuera de lugar. El dueño del chalet, Amadeo, resultó ser un amigo de mi padre a quien le debía muchos favores, y me dijo: — Tal como lo has planteado me has parecido a tu padre, muy ordenado. Como van a ir a reparar desperfectos y a limpiar, no te voy a cobrar alquiler, ¿sabes? «hoy por ti y mañana por mí». Me sorprendí gratamente y le respondí: — Entonces, Amadeo, si hay algo que quieres poner, aprovecha la ocasión, el jueves pienso ir con el equipo ...