-
Viernes, 26 de julio de 2019
Fecha: 14/12/2021, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... a revisar todo para hacer el contrato con la empresa reparadora y ahí les puedes indicar aquello que quisieras modificar o reparar, va de mi cuenta. — No, ahora te doy las llaves —se metió y al salir iba con las llaves unidas a una anilla—, lo puedes usar tantas veces cuantas quieras, pienso venderlo, si te animas… — Lo pensaré y ya hablamos, —concluí mientras recibía las llaves y con el pensamiento puesto en la compra. Un catering se encargó de poner comida y bebidas para viernes y sábado, para 18 personas, y el domingo para 3, es decir para nosotros. Una cisterna de agua y la puesta apunto de la depuradora, dejaron la piscina practicable. Era jueves en la tarde, estábamos Miguel, Justin y yo, besé a Miguel y le di un juego de llaves diciéndole: — Toma, este chalet es tuyo, encárgate de amueblarlo a partir del lunes. En ese momento llegaban dos camiones y acudimos a darles las instrucciones. Los del catering descargaron mesas, sillas y un congelador gigante para botellas, el dueño me dijo que lo pondría a la temperatura adecuada para que no exploten las latas de líquidos, de modo que nada se congelaría: — Pero que a nadie se le ocurra meter manos en los botones —me los señalaba mientras hablaba— porque lo echarían todo a perder. Desde que Miguel ya se iba a quedar todo el verano había pensado en la oferta de compra del chalet; fui a ver a Amadeo y llegamos a un acuerdo en el precio. Él dio orden a su notario y ya me avisarían, la casa iría a nombre de ...
... Miguel, adelantándome a su onomástica, pero cerca de su cumpleaños. — Estoy pensando —reflexionaba en voz alta Miguel— que llamo a un amigo para que amueble la casa y buscaré un equipo de albañiles para que levanten el muro externo; entorno a la piscina hay que poner un seto ya crecido de matorral alto, para que desde fuera no pueda verse adentro. Llamé a Justin que estaba todo el tiempo hablando por teléfono. Vino y me dio las explicaciones pertinentes. Estaba haciendo mi trabajo por teléfono con los clientes que deseaban venir, a los que les indicó que yo había salido y no sabía cuando volvería, les tomaba nota y los emplazaba para el martes; trabajaba en el campo como si estuviera en la ciudad, genial, un claro candidato a ser contratado por la empresa. — Justin, ¿te importaría quedarte aquí mientras estén los albañiles y los decoradores?, —le pregunté. — No, no me importa…, —respondió. — No creo que sea necesario, si acaso veremos, porque quiero estar presente no sea que luego me arrepienta, —dijo Miguel. — Bueno, Justin, pues vendremos en las tardes para bañarnos en la piscina, — le dije para consolarlo. — Y pernoctáis aquí, que yo he de sacarle el jugo a este joven, —dijo Miguel señalando a Justin. Entendimos y nos reímos de la ocurrencia, aunque Justin lo deseaba. Estaba feliz de que contáramos con él, aunque nunca exige nada. A un cliente que fue a la oficina a protestar por algo que indicaba que le habíamos hecho mal le dijo: — Disculpe, el ...