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Viernes, 26 de julio de 2019
Fecha: 14/12/2021, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... error es cosa mía, como soy nuevo puede que me equivocara, pero el director se lo resuelve enseguida. Entraron, me explicó, vi los documentos y le faltaba uno muy específico. Lo busqué, se lo di y se fue sonriente. Una hora más tarde Justin entró en mi despacho y me preguntó: — ¿A que fue un error de mi hermana? — sí, pero nunca le digas nada de esto, ella trabaja muy bien y a gusto, y un error a las mil no es motivo de llamar la atención; además, siempre hacemos los dos, el positivo o el negativo y el cliente elige el que necesita, igual fue el cliente quien eligió equivocadamente, pero eso no se discute, se cambia y a otro asunto. — ¿No le dirás nada e mi hermana? Podríamos haber perdido el cliente... — Lo que necesitan mis empleados es que los estimule y no que los desanime, le dije sentenciosamente. Viernes, casa recién comprada y aún no pagada, mobiliario simplón de un catering, dieciocho butaquitas de aire junto a la piscina y colchonetas alquiladas de espuma por los suelos de las habitaciones. Todo disponible para comer y beber y un encargado de ir reponiendo lo necesario, que, de tan guapo y bien hecho que estaba, me lo follé el sábado. Pero no hace falta adelantar hechos. El viernes se fueron reuniendo los amigos y me encargué de irlos recibiendo y presentando, los primeros más fácil porque había menos gente, luego había que presentarlos a todos. La conversación fue amena, todos sabían a qué estaban allí y no había que preguntar nada. La ...
... cena, fastuosa, fue servida por los camareros. Una cena en toda regla para hacerla de modo formal, pero todo el mundo estábamos como habíamos llegado. Se acabó la cena. Los camareros se fueron y uno, muy guapo, me dijo que a las 8:30 del sábado estaría allí para prepararnos el desayuno, mientras tanto en la mesa de la cocina había muchas viandas de las que no se estropean. Bebidas alcohólicas en otra mesa y las cervezas, agua y refrescos en el congelador. Eso me recordó que tenía que dar el aviso, y lo hice: — En la cocina hay comida para toda la noche, también hay botellas y vasos para diversos licores. En en congelador hay agua, refrescos y cerveza. Se levanta la tapa con la manija, se toma lo que se desee y se deja caer la tapa acompañando con la manija. Nadie tocará los botones del congelador, es la única prohibición en esta fiesta, porque si lo apagan se estropea nuestra comida, si lo ponen más fuerte reventarán las latas y botellas. Si esto ocurre, perseguiremos al que lo haya hecho hasta el infierno mismo, y allí, ante los propios mocos y mecos de Satanás, le cortaremos la pichula, ni meará más en su vida, ni nunca más podrá follar a nadie. Todos advertidos, la fiesta en paz y da comienzo la locura de nuestra orgía. El camarero me dio dos besos diciendo: — Hasta mañana. — Después del desayuno me toca contigo. — Será un placer. Se fue, y todos comenzaron a quitarse poco a poco ropa, alguno más rápido que otros. A media noche estábamos todos desnudos y, sin ...