1. La historia de Ángel, solo era un muchacho (58/59)


    Fecha: 16/12/2021, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos

    ... todo el año pasado.
    
    -Recuerda que tu le dejaste para venirte aquí, sí, a cuidar de Eduardo, ¿pero no debiste preferirle antes a él?, eres algo injusto. -sus palabras me recordaban lo que yo no quería reconocer.
    
    -Además, Alberto está molesto conmigo, no contesta a mis llamadas y no puedo dejarle así. -había pasado un brazo por su cintura, y la cercanía conseguía que su tranquilidad se me fuera contagiando.
    
    -No tienes que preocuparte de Alberto, él estará bien, tiene a David y a Oriol, le aman y forman un trío casi perfecto, él equilibra ese matrimonio y sirve para mantener entretenido a David, va a estar bien con ellos.
    
    Era yo el que en realidad sobraba, esa era la verdad, yo me había entrometido entre ellos, quizá para olvidarme de Pablo, o como una sutil venganza por no poderlo tener a mi lado, por que no hubiera cedido en abandonar el campo para estar conmigo en la ciudad. Pero tenía que verle y saber que estaba bien.
    
    -Hay otro problema más quizá más difícil de resolver. Pablo desea y exige que su tío viva a nuestro lado, en la misma casa.
    
    -¡Ahhhh! ¿De eso se trata?, el bribón y hermoso Eliseo te persigue, nunca va a cambiar. -Ana era muy lista, pero no le iba a decir lo que sucedió entre Eliseo y yo, volvió a dejar salir una suave risa, como si la situación para ella fuera irrelevante y sin importancia, imagino que si le conocía como era de suponer, se imaginaría algo.
    
    -Ahora es un mes muy bonito en el campo, el valle relucirá con el brillo amarillo ...
    ... de las espigas haciéndole la competencia al sol, las laderas, subiendo la montaña cubiertas de largas hileras de vides con hojas ya anaranjadas, aprovechando los últimos calores para madurar su fruto, las cálidas noches que invitan a los amantes a perderse entre los surcos de olorosa tierra, o tumbarse en la verde y frondosa hierba escuchando la cantarina voz del río.
    
    Miraba a Ana y no podía creerme que hablara de esa manera y con tanta nostalgia, si ella no podía ver el campo más allá de este parque y sus jardines.
    
    -Me asombras Ana. -soltó una alegre risa y su pecho se apretó más contra mi cara.
    
    -Amor, he vivido mucho tiempo allí, de pequeña, y después cuando volvíamos del internado para pasar los largos meses de verano, las fiestas de Navidad y Semana Santa, pero aquello era muy aburrido, en la hacienda no había demasiados chicos para jugar y menos a nuestro alcance…, salvo uno. -se quedó perdida en la añoranza de sus recuerdos de niña.
    
    -¿Eliseo?
    
    -Sí, ese mismo, él era nuestro único amigo para poder jugar…, y más adelante, de adolescentes, experimentar las emociones de ver el cuerpo de un varón.
    
    -Volvíamos de un internado dirigido por monjas y te puedes suponer nuestra ignorancia en ese campo.
    
    -La vida allí también enseña, Eliseo era un pillo y se aprovechaba de saber más que nosotras, ellos conocen muy bien lo que es el sexo y lo ven más natural, y practican lo que esa vida les muestra y exige para sobrevivir.
    
    -¿Tuviste sexo con Eliseo?
    
    -¡Oh! mi ...
«12...456...»