-
Yo, Carmen la puta (Parte 2)
Fecha: 23/12/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Carmen Relatos, Fuente: CuentoRelatos
Pasaron unos días, y mi vida continuó su cauce normal. A diario, me levantaba temprano para dejar las cosas de la casa preparadas, y me iba a trabajar. En la misma calle en la que vivíamos, un hombre que regentaba una pequeña tienda de ultramarinos tenía la intención de relegar su puesto de trabajo a otra persona a cambio de un pequeño salario por horas. La cantidad era poca, pero mejor es poco que nada. Así, pude conseguir trabajo como dependienta de la tienda. Era un trabajo, aunque mal pagado, relativamente cómodo, y que estuviese cerca de mi casa, facilitaba en gran medida las cosas. Trabajaba mañana y tarde. Aprovechaba la hora de comer para acercarme a casa, asegurarme que todo estaba bien, y cubrir las necesidades básicas de mi hija. El hombre que me pagaba era una persona amable, seria en su trabajo, y aparentemente enamorado de su mujer, por lo que nunca tuve ningún tipo de problemas. En cierto modo, para mí, aquel trabajo era lo máximo a lo que podía aspirar. Lo peor de todo, era el tiempo. Era una tienda poco concurrida, tanto que ni siquiera sé cómo el dueño se empeñaba en mantenerla abierta. En todo caso, aquello no era cosa mía. Con todo ello, si algo si tenía gracias a aquel trabajo, era tiempo para pensar. A pesar de que todo había vuelto a la normalidad, había algo que no podía sacar de mi cabeza, y que, como un pájaro carpintero, golpeaba constantemente mis sienes con su afilado pico. Había cobrado por dinero. Si no has leído mi relato anterior, esto ...
... fue lo que ocurrió: Busqué ofertas de trabajo por empleo. Contacté con un hombre que buscaba trabajadora como chica de compañía. Fui a su casa, y le hice una mamada. Me pagó y me fui. Desde aquel día, no volví a tener ninguna noticia suya. Quizás todo fue una estafa, se había aprovechado de mí, y yo había chupado una polla por una miseria de dinero. Nada de lo que alarmarse, el mundo estaba lleno de estafadores, y aún más, de necias como yo que caían en la trampa. Y no sólo eso, todo estaba grabado en vídeo. ¿Qué habría sido de aquello? ¿Andaría por ahí recorriendo la red? Nunca lo sabré. PARTE 2: LA PRIMERA CITA Pasaron más de dos semanas desde que comencé a trabajar en aquel establecimiento. Todo seguí el curso natural de mi rutina, hasta que una mañana, cuando recibí una llamada. Yo estaba donde siempre, sentada detrás del mostrador, haciendo nada. Llamada, era de aquel hombre. Jorge para quienes no lo sepáis ya. Yo: ¿Dígame? Jorge: Hola Carmen, ¿qué tal estás? Perdona que no te hablara en este tiempo pero he estado unos días fuera de casa y apenas he tenido tiempo. Hay una proposición que tengo que hacerte y me gustaría hablarlo contigo. Por cierto, doy por hecho que sigues interesada en lo que te comenté de las citas, ¿verdad? Yo: Sí, cuéntame. En realidad no lo estaba. Estuve a punto de decir que no, pero cuando el hambre y la necesidad aprietan, ya se sabe lo que pasa. Así que acepte por inercia. Jorge: Entonces, me gustaría verte y hablar, pero ...