1. Domingo, su hermanastra y su hermana


    Fecha: 01/01/2022, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    ... que se va a correr, se da dedo más aprisa en el culo y en el coño y se corre, se corre con una fuerza brutal. Se corre cómo una fiera, sacudiéndose y jadeando. Al acabar saca los dedos del coño pringados de jugos, los mete en la boca, los chupa, y dice:
    
    -¡Qué falta me hacía!
    
    Una voz femenina desde fuera del cuarto de baño, le preguntó:
    
    -¿Estás bien, nena?
    
    -Sí, suegra.
    
    La mujer se va diciendo en bajito:
    
    -Vaya paja te acabas de hacer, criatura.
    
    Sara iba por la calle de Preciados cuando una joven rubia, espigada. con unos ojos verde muy grandes, vistiendo unos vaqueros y camiseta azul que marcaba sus tetas medianas y calzando unas deportivas blancas, se detuvo a algo más de un metro de ella con un cigarrillo en la mano y le preguntó:
    
    -¿Tienes fuego?
    
    Sara vestía ese día una falda corta de color marrón, una blusa del mismo color y calzaba unos zapatos a juego. Era una persona muy sociable, pero no hasta aquel punto, ya que la joven se tendría que quitar la mascarilla y acercarse para encender el cigarrillo. Ya no tenía fuego porque no fumaba, pero aunque tuviera no se lo daría. Con cara seria, le dijo:
    
    -No.
    
    Siguió andando y vio que la joven la estaba siguiendo. Poco después se metió en el metro y la joven la siguió. El metro, pese a las restricciones, estaba petado. La joven de los ojazos verdes se puso detrás de ella. Con una mano se cogió de una barra y la otra se la metió dentro de las bragas. Sara al sentir la mano calentita en su culo se ...
    ... puso colorada cómo un tomate maduro. No se revolvió. Sintió cómo un dedo de la joven acariciaba su ojete y cómo después se deslizaba dentro de su coño, para acto seguido entrar y salir de él. Sara se puso cachonda, pero estaba temblando. La joven le dijo al oído:
    
    -Tranquila, relájate, relájate, relájate...
    
    Sara rodeada de gente y con el dedo de la joven entrando y saliendo de su coño sentía un morbo tremendo. Después de darle dedo tres o cuatro minutos, tapó la boca con una mano, su coño se cerró atrapando el dedo y se corrió en él. La joven le susurró al oído:
    
    -Así, bonita, así, córrete para mí.
    
    Al llegar a su destino la joven bajó con ella y le preguntó:
    
    -¿Te busco cuando acabe la pesadilla del bicho?
    
    -Tengo novio.
    
    La joven se alejó un par de metros, bajó la mascarilla. Sara contempló a una de las chicas más bonitas que había visto.
    
    -Y yo novia. ¿Te busco?
    
    Sara no era de esa clase de chicas, pero le dijo:
    
    -Busca, pero sé discreta.
    
    El día estaba soleado. La gente en las terrazas de los bares se relajaba tomando algo. En una de ellas estaban sentadas en dos sillas Paloma y Sara. Vestían sendas faldas que les daban muy por encima de las rodillas, una de color azul y la otra verde, camisetas negras, calzaban sandalias sin tacón y mascarillas negras. Paloma se había alisado el cabello y llevaba coleta. Tenían sobre la mesa dos cocacolas y enseñaban sus moduladas piernas. Domingo llegó vistiendo unos pantalones bombachos de color gris, una camisa ...
«1...345...10»