1. Domingo, su hermanastra y su hermana


    Fecha: 01/01/2022, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    ... blanca, calzando unas deportivas rojas y con mascarilla blanca.
    
    -Hola, preciosas -de un pequeño salto se sentó en una silla-. ¿Cómo va la cosa?
    
    -Llevamos esperando más de media hora -Le dijo Paloma.
    
    Domingo se echó hacia atrás, puso las manos detrás de la cabeza, abrió los brazos y dijo:
    
    -Las estrellas es lo que tenemos, nos hacemos esperar, y más si nuestra madre nos dice que tenemos que limpiar la habitación cuando vamos a salir de casa.
    
    -Mamá siempre tuvo ese vicio, en fin, ya estás aquí -dijo Sara.
    
    A Domingo le gustan las chicas con coleta, bueno, las chicas con coletas y las chicas delgadas con tetas grandes. Ambas saben sus gustos, y por eso Paloma vino con coleta y sin sujetador para alegrarle el día. Sara al ser su hermana de sangre pensó que con la falda corta y con la sorpresa que le iban a dar ya estaba bien.
    
    -¡Qué guapa estás con esa coleta, Paloma! -dijo Domingo.
    
    -Gracias.
    
    Domingo les miró para las piernas.
    
    -¿Te gustan? -Le preguntó Paloma.
    
    Le miró para las tetas cuyos pezones querían romper la camiseta.
    
    -Me gustan más...
    
    -No hace falta que lo digas. Tus ojos ya las comen.
    
    Le volvió a mirar para las tetas, y le preguntó:
    
    -¿Son hermanas?
    
    Paloma sonriendo, le respondió:
    
    -Son.
    
    -¿Cuándo me las vas a presentar?
    
    -¡Ya estamos! Te había preguntado si te gustaban nuestras piernas
    
    -No me cansaría de mirarlas, tenéis unas piernas preciosas, pero cómo dice el Gumersindo...
    
    Sara no lo dejó acabar de ...
    ... hablar.
    
    -Para, para que cuando pones palabras en la boca de Gumersindo acabas diciendo alguna parida.
    
    -Esta vez es algo que dicen mucho en su pueblo de las piernas de una mujer, cuando las tiene arqueadas y es fea.
    
    -¿Y qué dicen? -le preguntó Paloma.
    
    -Que las piernas al follar se apartan.
    
    -¿Y la cara de la fea?
    
    -Que se le tapa con un saco.
    
    Sara sonrió y le dijo a Paloma:
    
    -Siempre picas.
    
    -No pico, bonita, a mí me gusta oír sus paridas.
    
    -¿Quieres oír otra parida que diría el Gumersindo si tuviera el placer de verte, Paloma?
    
    -¿Que me diría?
    
    -Estás tan buena que te ponía a parir.
    
    -Un poco salido el Gumersindo.
    
    -Domingo -dijo Sara.
    
    -Dime.
    
    -¿De verdad existe el Gumersindo?
    
    Llegó el camarero. Domingo pidió otra cocacola, y después le respondió:
    
    -Gumersindo, Sindo, es un personaje de una novela que estoy escribiendo.
    
    Paloma se alegró de que se decidiera a escribir.
    
    -¡Te decidiste! ¿De qué va?
    
    -Es parecida a la novela del doctor Jekill y el señor Hyde, sólo que Hyde no es malo, dice lo que Jekill no se atreve a decir.
    
    -Dicen que la primera novela de un escritor es siempre autobiográfica.
    
    -Debe ser verdad lo que dicen porque mi novela lo es.
    
    -¿Salimos nosotras? -preguntó Sara,
    
    -Mucho.
    
    -¿Cuánto llevas escrito?
    
    -Voy por la mitad.
    
    -Tienes que dejarnos leer lo que escribiste -le dijo Sara.
    
    Llegó el camarero con la cocacola. Al irse, dijo Domingo:
    
    -¡No! Cuento cosas muy íntimas.
    
    -¿Cómo qué?
    
    Le respondió ...
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