1. Mi prima se viste de novia (Capítulo 21)


    Fecha: 02/01/2022, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos

    ... me desapruebe, que estudie mucho. Por favor.
    
    Y yo también explotaba de la calentura, no puedo negarlo. Pero más por Julia que por la rubiecita. Era verdad que ya había visto a mi prima trabajando. La había visto laburar de puta cara. Pero nunca en su verdadera profesión, y allí, Julia, parecía tenerla atada. Manejaba la psicología a su antojo, parecía que sus técnicas de psicoanálisis le harían parar el pito hasta al propio Freud.
    
    Verla ejercer, era como ver correr a Bolt, o un tiro libre de Riquelme, o ver pintar a Da Vinci. Era un verdadero espectáculo. Tanto, que los dos hombres reales de la habitación, sentíamos un poco de envidia del profesor imaginario.
    
    -¿Y la concha? ¿Quién querés que te toque la concha? –Preguntó Julia después, al notar que la pendeja se moría por masturbarse y acabar.-¿Quién se merece más que nadie manosearte un poquito la concha?
    
    -Por un siete, profe. –dijo al rato. Fascinada por el juego.– Por un siete le dejo que me meta un dedito –aclaró.
    
    Lihuén había logrado frotarse, aunque sea a penas, el clítoris con sus propios muslos. Cerraba las piernas para apretarse la conchita que ya había enchastrado el colchón. El padre sólo escuchaba y se pajeaba con cuidado.
    
    -La concha es importante, pendeja. Quiero otro deseo peor. –la retó.– Quiero un deseo más oscuro. De alguien que valga la pena el morbo para toquetearte la concha. –insistió ahora para manipularla sin escrúpulos.– ¿Tenés un primo, como yo, que te quiera tocar la conchita? ¿Un ...
    ... hermano pajero? ¿O el tío borracho?
    
    Las dos o tres respiraciones profundas que Lihuén había dado para dejarse llevar un poco más, sólo desparramaban kerosene a nuestras mentes. El infierno volvía a abrirnos las puertas, mientras el olor a jugo de almeja ahora era dueño del cuarto entero.
    
    -Mi papá. –dijo al fin, un poco en transe y casi llorando, sin pensar demasiado.- Mi papá es un pajero. Siempre me mira la concha. –Volvió a repetir.- La cola es del profe, pero la conchita es de papá.
    
    Julia la tomó de las mejillas y le ofreció un beso en la boca, como recompensa. Verlas apretándose, buscarse y chuparse las lenguas entre las carnes aplastadas de sus labios rosados, parecían fuegos artificiales en mis testículos. Pero, para serles honestos, el simple hecho de oír su juego empañaba la importancia de la visión.
    
    -¿Papá te mira la concha? –preguntó luego mi prima, para volver al tema.- ¿Y vos? ¿Le miras el pito a tu papá?
    
    -Sí. –respondió, tras dos o tres segundos de agitación.– Le miro el pito cuando pienso que se hizo una paja pensando en mí. O en mis bombachas. –Agregó luego.- Siempre busco semen en las bombachas, para sacarme la duda.
    
    -¡Pero que pajero es tu papá! –exclamó al instante. Siempre, pero siempre, mirando al tipo.– Le deberías chupar la pija algún día, así se deja de joder.
    
    -Sí. –Volvió a responder.- Total ya aprendí. –dijo luego, sin siquiera esforzarse por disimular un poco de orgullo.- Y tragar la leche también sé. -agregó al final, con todavía ...
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