1. Mi prima se viste de novia (Capítulo 21)


    Fecha: 02/01/2022, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos

    ... ella también se había divertido mientras tanto, hasta el culo le había costado, al pelotudo, su travesura. Pero perderlo definitivamente le mostraba en la cara el amor, que ya ni se atrevía a negar que sentía.
    
    No le molestaba tanto el pensar su vida sin él. Pero le apuñalaba la autoestima cuando imaginaba la vida de él sin ella.
    
    Y por otro lado estaba el problema de la conciencia. Los dos sabíamos que lo que habíamos hecho con Lihuén, era un abuso. Si bien había aceptado a sacarse fotos, nunca consintió que se las enviásemos a su padre. Y mucho menos a que la vea en esa situación. Sabíamos también que ya habíamos cruzado la línea de lo moral, pero esto iba mucho más allá.
    
    La rubia gemía, ahora, como si estuviese por llegar al orgasmo, sólo por lo que Julia había hecho con su mente. El padre en cambio, se puso el forro y amagó con acercarse a la cama para desvirgar a su hija. Pero mi prima lo frenó de la única forma posible que podía existir.
    
    Tomó los pañuelos que la piba tenía en los ojos y amenazó con quitárselos. El pito del viejo pareció recibir un hachazo, porque se le achicó de golpe. A mí sólo se me ocurrió pensar a dónde carajos había ido toda esa sangre acumulada, porque su cara también estaba blanca.
    
    Julia movió la cabeza de un lado a otro, tan lento que no completaba más el recorrido. Y por primera vez quitó la mirada del viejo para mirarme a mí.
    
    -Llegó la hora de probar la pija por la concha. –le dijo a la piba.– Esta pija te va a hacer olvidar ...
    ... para siempre la de tu papá. -agregó luego, como dándole el alta a un paciente. Y para dejarle bien en claro, al tipo, la diferencia entre una fantasía y la realidad.
    
    Cuando tomé su lugar, el viejo comenzó a llorar. Y a pedir por favor que no, moviendo los labios. Si había algo que me faltaba para estallar de calentura, era saber que me iba a desvirgar a una chica enfrente de su papá.
    
    Me agaché a darle un beso por última vez a la vagina completa y me empapé la cara con el jugo que salía sin parar.
    
    -Te va a doler un poquito. –le dije cuando apoyé la punta entre sus labios vaginales. La tomé de las rodillas y le abrí las piernas para disfrutar mejor de la vista- La tenés muy cerradita. –agregué luego, para hacer sufrir un poco más al papá que seguía pidiendo desesperado por favor que no. Que no rompa su tesoro.
    
    Cuando el glande comenzó a presionar sobre el himen de la nena, sentí el primer hilo de sangre. Lihuén dio un grito de dolor al sentir que la verga ahora quería romperle la telita del todo.
    
    El padre amagó con retirarse, porque no podía ver ni un segundo más. De tanto sufrimiento que le provocaba su propio morbo, el pene parecía haber desaparecido de su cuerpo, incluso el forro que tenía puesto terminó en el suelo, sin necesidad de tocarlo. Pero mi prima volvió a amenazar con quitarle la venda a la hija. Él también necesitaba ver cómo le hacían la concha. Y si le dolía, se la tenía que bancar, porque eso había deseado.
    
    -Ay. Ayy. Ayyy. –Gritaba.– Me duele. ...
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