-
Mi odiosa hermanastra (Parte 3)
Fecha: 03/01/2022, Categorías: Incesto Autor: Gabriel B, Fuente: CuentoRelatos
... se resbalaba y se enterraba más y más. La abracé. Busqué con mis manos sus pechos, esos pechos que hacía poco había descubierto desnudos. Los masajeé, los estrujé, mientras se la metía una y otra vez. Florencia levantaba la cola y yo sentía sus perfectos glúteos chocando con mis muslos cada vez que la penetraba. Me sentía como en un sueño. Tenía miedo de que en cualquier momento me despertara. Y entonces acabé. Me rehusé a aceptar lo que estaba pasando. ¿Ya había eyaculado? La seguí penetrando, embistiéndola como si fuera un toro. Pero la verga se sentía cada vez más blanda. Hasta que llegó el momento en que ya no podía metérsela. -¿Qué pasó? -Preguntó Florencia. Giró y me miró con extrañeza.- ¿ya acabaste? -Sí -dije avergonzado. Mi cuerpo desnudo estaba todavía apoyado sobre ella. Me aparté, como si no fuera digno de estar junto a ella. -¡¿Cómo que ya acabaste?! -dijo Florencia, indignada- Encima acabaste adentro mío ¡Estás loco! -Sí, perdón. Hubo un silencio que se me antojó larguísimo, hasta que ella lo rompió. - Bueno, supongo que eso me pasa por estar con alguien sin experiencia. Mañana me compraré la pastilla del día después. -Extendió su mano- Vení, acostate conmigo. Aún con el ánimo por el piso, me coloqué a su lado. Me envolvió con sus brazos. Yo rodeé su cintura con el mío. Nos quedamos un rato así, sin decirnos nada. Florencia me acariciaba el pelo y el pecho, mientras yo magreaba sus pechos. De a poco el fracaso anterior dejó de ...
... pesarme tanto... Imaginé que fue sólo un accidente. Falta de experiencia, como dijo ella. Mi pija se puso al palo de nuevo. -¿Querés que te haga un favor? -Preguntó ella. -¿Un favor? Se inclinó y se llevó la verga a la boca. Me sorprendió, porque no sólo estaba pegoteada por mi semen, sino por sus propios fluidos que se impregnaron en mi sexo cuando la penetré. Pero a ella ese detalle le importó bien poco, y ahora saboreaba la pija condimentada con sus propios flujos. La sensación de su lengua era enloquecedora. El viento frío que largaba el aire acondicionado chocaba contra mi pene mojado por la saliva de Florencia, y eso hacía que sensación fuera aún más intensa. Quería cogerla de nuevo, para reivindicarme, pero la idea de retirar mi sexo de adentro de su boca, de dejar de sentir cómo Florencia me lo comía, era una locura. Por suerte duré más que la primera vez, aunque tampoco fue tanto como me hubiese gustado. Mi hermanastra recibió, gustosa, la eyaculación en el pecho. Fue al baño a limpiarse y volvió al cuarto enseguida. -Bueno, va a ser mejor que duerma. Mañana tengo cosas que hacer. Casi le digo que quería darle maza toda la noche, pero el miedo de fallarle de nuevo me hizo callar. Fui a mi cama, temeroso de ser rechazado si le pedía que durmamos juntos. Florencia no dijo nada. Y otra vez me costó dormir. Tenía a una mina que más que mina era una nave, ahí, durmiendo en tanguita, a centímetros de mí. Cuando la chota se me puso de nuevo dura no ...