1. Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (19)


    Fecha: 05/01/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... dentro del coche, Mari seguía pensativa y mirando el paisaje, daba vueltas a su cabeza mientras su hijo conducía en silencio. Se miraba en el espejo, su imagen se veía borrosa en el pequeño cristal del copiloto, pero podía observar que su belleza no se había esfumado, seguía allí.
    
    El pelo negro todavía húmedo y algo encrespado caía salvaje hasta sus hombros, todavía conservaba un color muy vivo que no vestía ninguna cana. No mentía su hijo al decirla que lo tenía descuidado, sin embargo ni con esas perdía belleza su cabello, ya que lucía unos mechones frondosos que brillaban a la luz del sol.
    
    Levantó las lentes para verse con más precisión. Justo al hacerlo descubrió sus ojos, aquellos dos globos oculares de los que siempre se había sentido orgullosa seguían allí, aunque ella casi los había olvidado. En el espejo el azul de su mirada se reflejaba de forma intensa con un brillo propio, dos estrellas en el firmamento que habían puesto en su rostro por gracia genética. Se podía engañar si quería, pero era preciosa.
    
    Era una mujer bella, aunque quizá al volver a casa, esa mujer se volvería a esconder de nuevo detrás de las ojeras, los peinados rápidos y el poco cuidado. ¿Por qué se dejaba tanto? ¿Para tanto era el cuidado de la casa que no le dejaba tiempo? O ¿era ella la que no se dedicaba tiempo?
    
    Miró a su izquierda, su hijo conducía tranquilamente por la carretera, ajeno a los pensamientos de su madre. Le echó un ojo con disimulo, tratando de que no le pillara. Se ...
    ... había convertido en un hombre sin que ella se diera cuenta, en un buen hombre… nunca había esperado ver esa faceta en su hijo, siempre lo tenía como su bebe. No obstante, allí estaba, era educado, bueno y comprensible. Incluso… ¡Había hablado con él de sus problemas! “Aunque otros quedaran en mi mente, es un primer paso”.
    
    En su imaginación nació una idea, un pequeño soplo que pasó fugaz, pero logró atraparlo. Disimuló la sonrisa mirando hacia el paisaje lleno de una extensa porción de árboles verdes, pensando en esa mínima idea, pero que sentía como una verdad. Aunque no quería expresarla en su mente, prefiriendo no darle una forma, al final sucumbió a lo evidente “ojalá Dani se parecía a su hijo…”.
    
    Aparcaron cerca de la plaza del pueblo, sentándose en uno de los bares. La zona estaba medio vacía, por el pueblo aún se respetaba la buena costumbre de la siesta y más con aquel calor. Por lo que hasta dentro de un rato la zona no se llenaría de gente, podían tener… más intimidad.
    
    —Se va acabando nuestro día en familia… —dijo Sergio con un tono algo ausente.
    
    —Pero aún no ha terminado —respondió su madre con una sonrisa, mientras pedía al camarero una Coca-Cola y un vino.
    
    —Qué raro se me hace verte beber —Mari solo era de beber en ocasiones especiales.
    
    —No estoy acostumbrada, pero… estoy de vacaciones. Aunque mejor no beber como el otro día… me pasé un poco.
    
    Sergio casi tenía olvidado el “pedete” que su madre sufrió al llegar. Pero lo que no olvidaba y menos de ...
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