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Dos cuñadas y un destino
Fecha: 07/01/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... de conciencia vete a confesar. -No tengo remordimientos. Volvería a hacerlo. -¿Follaste con él en Londres? -No en Londres ya tenía bastante con ser estudiante de día y escort de lujo de noche. -¡Qué dices! -Que por las noches follaba y me forraba. Rosa, de lo de Londres, no le creía una palabra, pero estaba cómo hipnotizada mirando cómo la mano de su cuñada se movía dentro de las bragas y quería que siguiera hablando. -Desde luego, fantasiosa eres un rato largo. -Fantasías fue lo que hice realidad. ¿Quieres que te cuente cómo empezó todo en Londres? -¿A dónde quieres llegar, Olga? Esto no me lo estás contado gratuitamente. -Quiero follar contigo y te acabaré follando. -¡Eres una engreída! ¡¿Vas a seguir masturbándote mientras hablas?! -Sí, necesito correrme, me relaja. -Está bien, trataré de no pensar en lo que estás haciendo. Habla. -Todo comenzó una noche que una amiga me llevó a un club de striptease. ¿Nunca quisiste exhibirte delante hombres y mujeres y ser deseada, Rosa? Rosa, se empezó a soltar. -¿A que mujer no le gusta sentirse deseada? -Tócate. -¡No! -Tú misma... Pues eso fue lo que quise hacer, exhibirme para que me deseara cómo la deseaba yo a ella. -¿Te acostaste con esa chica? -No, esa noche me acosté con mi amiga, pero a la semana siguiente hice un número después de ella, y entonces sí, esa noche me acosté con ella en una mansión mientras nos miraba el dueño de una agencia de escorts -Olga, cerró los ...
... ojos-. Fue delicioso. Diane ya se había comido unos cuantos coños, pero, según sus propias palabras, ninguno tan rico cómo el mío. Recuerdo cómo la punta de su lengua jugaba con mi clítoris, ahora lamiéndolo hacia arriba, ahora alrededor del capuchón, ahora hacia los lados. Mi coño no paraba de mojarse y el dueño de la mansión, Robert, un play boy, con un parecido asombroso a Richard Gere cuando hizo Pretty Woman, no paraba de tocarse el paquete. Cuando sacó la verga quedé maravillada. Era gorda cómo un salchichón -Rosa metió una mano dentro de las bragas-. Diane, me cogió de la mano. ¡Oooooy! Me voy a correr. Diane, me cogió de la mano e hizo que me sentara sobre aquella maravilla. ¡Que gustazo sentir cómo entraba aquella verga en mi coño estrechito! Ni dos minutos tardé en decir: ¡Me cooorro! Olga se corrió de verdad, gemía y se convulsionaba en el sillón. La mano de Rosa se movió a mil por hora dentro de las bragas viendo cómo se corría su cuñada. Se acabó de correr Olga y Rosa aún no llegara. Fue a su lado, sacó la mano de su sexo, y le dijo: -¡No me toques! Olga, besó a su cuñada. Rosa se levantó, Olga le bajó las bragas, la empujó y Rosa se volvió a sentar en el sillón. Le cogió la mano que metiera dentro de las bragas. Le chupo los dedos mojados de jugos. Le abrió las piernas con las dos manos. Mirándola a los ojos fue acercando su boca al coño empapado. Rosa, le dijo: -¡No, Olga, no! Olga, enterró la lengua en el coño de Rosa y comenzó a lamer de abajo ...