1. Dos cuñadas y un destino


    Fecha: 07/01/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... arriba, desde el ojete al clítoris, cada vez más y más, y más, y más aprisa... Rosa apretó las tetas con las dos manos, y corriéndose, le dijo:
    
    -¡¡¡Me maaaatas!!!
    
    Al acabar de beber de ella, le dijo:
    
    -Cuéntame cómo fue lo de Caperucita Roja, Rosa.
    
    Aquel era el secreto de Rosa que sabía Olga.
    
    -¡¿Te dijo tu padre lo del bosque?!
    
    -Antes que tú, fui yo su Caperucita Roja.
    
    -Cuenta tú y te diré si hay alguna diferencia.
    
    -Vale, cuento... Era una calurosa tarde de verano. Fui con mi Seat Panda hasta el bosque que me había indicado papá. Llevaba puesta una minifalda roja, una blusa blanca, una caperucita roja, el cabello recogido en do trenzas, calzaba unos zapatos rojos con calcetines blancos y llevaba en una mano una cesta con un pastel dentro. No sabía dónde estaba la cabaña. Al meterme en el bosque me encontré con un tipo musculoso, un Hércules, de casi dos metros de estatura, peludo, y que estaba desnudo con su gorda verga colgando. Me preguntó:
    
    -¿Adónde vas, Caperucita?
    
    -Yo seguí el cuento.
    
    -A ver a mi abuelita, hombre lobo.
    
    -Este bosque me pertenece.
    
    Rosa, la interrumpió.
    
    -¿Se la mamaste?
    
    -Sí, sigue tú.
    
    -Cogí aquella tranca, que casi no entraba en mi boca, y le hice una mamada que al hombre lobo le temblaron las piernas cuando llenó mi boca de leche.
    
    Después de correrse me indicó el camino. Iba con las bragas mojadas y con unas ganas locas de correrme. Al llegar a la cabaña el hombre lobo estaba en la cama, tapado, pero, aquí ...
    ... cambió el cuento. Entró en la cabaña el cazador, o sea...
    
    Habló ahora Olga.
    
    -Mi padre. Ahora sigo yo. Me apuntó con la escopeta, y me dijo:
    
    -¡Desnúdate, desvergonzada!
    
    Me desnudé. El lobo se levantó de la cama. Cogió la tarta en la cesta y a puñados la echó sobre mis tetas, sobre mi vientre, sobre mi coño y sobre mi culo. Me comió las tetas hasta dejarlas limpiar de tarta, después el vientre y luego se agachó delante de mí, me echó las manos a la cintura y me lamió el coño cómo si de un lobo se tratase. Mi padre me puso los cañones de la escopeta en el ojete, sobre la tarta, y me preguntó:
    
    -¿Ya te dieron por culo?
    
    -Sí.
    
    Apretó los cañones de la escopeta al ojete, y me dijo:
    
    -¡Te lo voy a reventar!
    
    Me asusté y le dije:
    
    -No, papá, seré buena.
    
    -¡Te lo voy a reventar con mi polla, perra! ¡¡Y no soy tú padre!! ¡Soy el cazador!
    
    -Sí, señor cazador.
    
    -Se agachó y ahora ya eran dos los que me comían viva. Mi padre me comía el culo, y me lo azotaba con las palmas de sus manos, y el lobo me comía el coño. Sigue tú, Rosa.
    
    Rosa, siguió con la historia.
    
    -Yo le dije que me lo reventara si tenía pelotas. Tu padre cogió un látigo que colgaba en la pared, y me lo reventó a latigazos, aún tengo algunas marcas en las nalgas. Luego el lobo me mordió las tetas y los pezones... Me gustaba sentir dolor. Al final, tu padre, me cogió en alto e peso, me la metió y me folló con violencia hasta que me corrí cómo una fuente. Sin ponerme en el piso me pasó al lobo. ...