1. Úsame, tío


    Fecha: 18/01/2022, Categorías: Gays Autor: MentePerversa, Fuente: CuentoRelatos

    Me llamo Manu, tengo 22 años y vivo en un pueblo pequeñito de Guipúzcoa. Vivo con mis padres en un piso que se encuentra en el centro, y mi tío también vive en este pueblo, en el caserío donde se criaron mi padre y sus hermanos, entre ellos, este tío.
    
    Actualmente estoy estudiando en la universidad y me cuesta concentrarme en mi casa, por lo que suelo ir a nuestro caserío, por el tamaño que tiene y porque es fácil encontrar un sitio tranquilo ahí.
    
    Mi tío es un hombre soltero, de 62 años, robusto y muy reservado sobre su vida privada. Cuando le comenté mi idea de empezar a estudiar en el caserío, que es su casa al fin y al cabo, me dijo que no había ningún tipo de problema, que me recibiría encantado, pero que le avisara cuando iba a ir para no llevarse un susto.
    
    Desde el momento que empecé a estudiar en el caserío, todo fluía muchísimo más y mi rendimiento académico mejoró. También empecé a trabajar por las tardes y organizar mi vida. Una tarde, media hora antes de mi hora de trabajo, me llamaron para cancelar el trabajo que tenía ese día y decidí ir al caserío a estudiar. Dejé el móvil en casa para poder concentrarme mejor, y fui hacia el caserío. Por el camino me di cuenta que no había avisado a mi tío pero no le di mayor valor.
    
    Cuando llegué al caserío, toqué el timbre para que, al entrar, mi tío no se llevara un susto. No recibí respuesta y pensando que estaría dormido o fuera, subí las escaleras y entré con mi llave. Al cruzar la puerta escuché unos sonidos ...
    ... raros que venían por el pasillo. Me fui acercando y me di cuenta que los sonidos venían de la habitación de mi tío. Cuando me acerqué lo suficiente me di cuenta de que la puerta estaba medio abierta y me puse a mirar. Lo que vi me dejo tan estupefacto como celoso.
    
    Mi tío estaba desnudo, de pie, con una chupa de cuero, con el miembro erecto. Delante, de rodillas, se encontraba una chica de 18 años, que luego descubrí que era acompañante de lujo, atada por los brazos y los pies, con pinzas en los pezones.
    
    En ese momento, por primera vez en mi vida, vi a mi tío como a un hombre sexuado. Para sus 62 años, mantiene un cuerpo bastante bonito, extremadamente velludo y con un miembro que, aunque de largura no es un caso aparte, es extremadamente grueso. Pensando todo esto, me di cuenta de que estaba celoso de la chica, quería ser yo la persona que estaba sometida por mi tío. Cuando me di cuenta de eso, decidí irme y pensar sobre lo que había recién presenciado.
    
    Pasé mucho tiempo pensando en ello, investigando, utilizando esa imagen como fantasía para masturbarme, y me di cuenta de que reprimir esas sensaciones no era nada más que engañarme a mí mismo. Por lo tanto, decidí empezar a ir a casa de mi tío más veces sin avisar, con la esperanza de encontrar algo parecido algún día.
    
    Pasaron muchas semanas, la estrategia de aparecer sin avisar se convirtió en rutina, pero nunca ocurrió nada raro. Empecé a mirar más de la cuenta al caserío, y veía que mi tío seguía contratando a ...
«1234...»