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Úsame, tío
Fecha: 18/01/2022, Categorías: Gays Autor: MentePerversa, Fuente: CuentoRelatos
... cojín encima. Yo seguía sin ver absolutamente nada. Mi tío me invitó a quitarme la ropa y, cuando lo hice, me hizo ponerme de rodillas en el cojín de la estructura de piedra. Se acercó a mis manos, las ató con unas esposas de metal y puso algo en las esposas, no sabía lo que era pero era de metal. Aún con la luz apagada, mi tío empezó a recitar un discurso un tanto turbio: - Yo, J. A. M., a ti, a mi sobrino Manu, te nombro único y exclusivo esclavo de esta sala, de manera que mientras tu sigas viniendo voluntariamente a ella, nadie más vendrá. Yo te bautizo. ¿Das tu consentimiento? - Lo... doy - respondí titubeante. Esperé a que algo ocurriera mientras me encontraba de rodillas en silencio, sin saber lo que iba a ocurrir. De repente, un líquido caliente empezó a chocar con mi frente, desplazándose continuamente por mi cara y todo mi cuerpo. No me podía creer que el bautizo de mi tío era algo tan literal como una ducha con su pis. Abrí la boca, dejé entrar todo el líquido, jugaba con ella para tirarla después. Mi tío se dio cuenta de ello y me obligó a tragar su pis repetidamente. Para entonces, me sentía una auténtica zorra, dispuesto a todo para complacer a mi tío. Cuando su orina dejó de brotar, lo sentí alejarse de mí, y comencé a escuchar un sonido de una cuerda que se estaba moviendo. Después de unos segundos, sentí que esa cuerda tiraba a mis esposas para arriba. Para cuando me di cuenta, me encontraba colgado del techo con los brazos en alto, ...
... totalmente desnudo, y fue entonces cuando realmente me sentí el esclavo de mi tío. Mi tío encendió la luz, y me quedé totalmente anonadado por todo lo que tenía alrededor. Me di cuenta que estaba colgado en el techo mediante una polea que mi tío había empleado para ponerme allí. La luz tenue fucsia alumbraba cada rincón de esa habitación, y me percaté de todos los instrumentos de tortura que tenía mi tío; fustas, látigos, cuerdas en forma de horca para practicar la hipoxifilia, colocados todos en vidrieras con luces. También había varios cajones, pero aún desconocía lo que había dentro de ellos. Mi tío abrió una de las vidrieras y sacó unas pinzas de metal. Se acercó a mí, y empezó a tocarme todo el cuerpo con esas pinzas. Sentía escalofríos, mi miembro estaba totalmente erecto, la incertidumbre de lo que sería de mí esa tarde me mantenía tremendamente caliente. Tras tocar cada rincón de mi cuerpo con esas pinzas frías, las abrió y las colocó en mis pezones. Sentí un dolor agudo, muy punzante, pero era a la vez tremendamente placentero. Mi tío empezó a agitar las pinzas, y el dolor se triplicó, exactamente de manera ecuánime como el placer. El sometimiento de mi tío y la sumisión que implicaba mi postura estaba haciéndome sentir tremendamente caliente. Mi tío percibió mi impaciencia y se acercó a otra vidriera. Sacó una fusta de varios flecos de cuero, se acercó y se colocó detrás de mí. Empecé a sentir cómo cada uno de los flecos cosquilleaba mi culo. En el momento que ...