1. Mi prima se viste de novia (Capítulo 19)


    Fecha: 19/01/2022, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos

    ... absolutamente nada. Parecía ser que el único beneficio que podría agregarme, serían los dólares. Y realmente no me interesaban. Esa idea que tienen varios, de que una persona haría lo que sea por dinero, yo no la compartía. Podría guardarse su plata y listo. A mí no me importaba tanto, el dinero jamás dominaba mis acciones. Y me sentía muy bien al considerarme a mí mismo, que era, orgullosamente, un pibe sin precio. O eso creía.
    
    Pero haciendo un esfuerzo para salir del trance, le dije en cambio que sí. Que lo iba a ayudar. El viejo estiró sus manos y tomó las mías sobre la mesa, y ahora casi llorando me agradeció. Le expliqué entonces que el único requisito que había que cumplir, y que era innegociable, era que mi prima también iba a participar de la desvirgación. Y tuve que contener la risa, porque ni sabía si la palabra “desvirgación” existía. Pero sonaba profesional. No le podía decir que mi prima también se iba a enfiestar con su chiquita. O que la nena aprendería a recibir la chota por la concha y la almeja por la lengua en la misma lección.
    
    Había aceptado la oferta porque si el tipo había entrado en confianza con Fabián, lo que menos necesitaba era ofenderlo. Ni me daba la cabeza para seguir la velocidad con la que se movían en mi mente la cantidad impresionante de complicaciones que podría generar si el tipo le contaba de la fiesta. O de cualquier otra cosa que podía saber. Si lograba un par de fotos y se las enviaba, quedábamos casi a mano de posibles ...
    ... extorciones que podríamos recibir el uno del otro. Qué podría decir un hombre con deseos perversos por su hija, sobre otro que se culeaba a su prima.
    
    Pero para serles del todo sincero, también había aceptado porque me estaba volviendo adicto a todo tipo de morbosidad relacionada al incesto.
    
    -Le agradezco de corazón. De corazón. –repitió sin soltarme las manos. – Es similar a una tortura verla en pijama, en esos shortcitos que usa, que le marcan todas las curvas de las nalgas, o la rayita de la vagina. Caminando por el camarote como si nada, mientras yo estoy ahí nomás. Disimulando la vista en un libro o una revista, con temor a que me pesque mirándola de esa manera indebida. Y ni hablar de las polleritas que a veces me muestran sin querer la bombacha. – dijo, esta vez con un tono de voz parecido a una descarga emocional. Como si yo fuese su psicólogo. O un amigo. – Todo el día con esas polleras que parecen del colegio. Todo el día. Se ve que están de moda, porque las usa todo el día. Y a mí me hace tanto, pero tanto mal. – reconoció luego.
    
    Mientras el viejo parecía estar a punto de largarse a llorar, yo pensaba en que iría a eyacular en cualquier momento bajo la mesa. Solo rozándome la pija un poco, cerrando y apretando las piernas, lo más disimuladamente que podía.
    
    -Dejeme analizarlo con mi prima, y le escribo. –dije, ya desesperado por volver al cuarto. De volver en realidad a la garganta de Julia. – Desarrollamos bien el plan y lo llevamos a cabo.
    
    El brasilero me ...
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