1. Mi prima se viste de novia (Capítulo 19)


    Fecha: 19/01/2022, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos

    ... riquísimo – exclamó después. – Le faltaba mayonesa de leche. Mayonesa de pija, le faltaba – dijo al final. Mientras le daba un mordisco tras otro y le pasaba la lengua si la leche se escurría por los costados.
    
    Me quedé un minuto disfrutando de ver a mi prima arrodillada, tragando pedacitos de sanguche y acompañando la deglución con sonidos de satisfacción, siempre con cara de puta, pero aunque la imagen que tenía enfrente no le daba ni la mínima chance a que se me achique la chota, me dispuse a contarle mi charla con el viejo.
    
    Le conté todo, hasta el último detalle, salvo la parte del Usuario PsyExA, para no preocuparla al pedo. Julia no podía ni respirar del todo bien, culpa de la calentura que le había provocado. Al darme cuenta, le ofrecí cogerla un poco, darle un polvo rapidito antes de bañarme para ir a buscarle la conchita que quería de postre, pero me dijo que no. Que vayamos ya. Que me apure. Que total ya se había pajeado dos veces en mi ausencia y que quería acumular ganas para probar la cajeta de la rubia. Pero que me apure.
    
    Al terminar de darme la ducha, olfateé mi remera de la suerte. Tenía un olor a chivo impresionante. De esos olores profundos que se suelen acumular en las camisetas de fútbol. Pero no me importó. Ni el olor, ni que no era la mejor para ir a una fiesta. Se pasó por la cabeza que ciertos lugares, para evitar peleas, no te dejan entrar con ese tipo de remeras. Pero ésta era de un club no tan conocido, que ni recordaba yo quién me la había ...
    ... regalado, ni por qué. Las chances de que me hagan lio eran pocas, por lo que decidí arriesgarme. La llené de desodorante y me la volví a poner.
    
    Al salir, volví a abrir la boca. Julia ya estaba vestida, a diferencia mía, como para ir a una celebración cheta. Como si iría a una reunión de princesas. No pude evitar detenerme para admirarla, esta vez vestida. Mi prima estaba hermosa. Tenía un vestidito rojo, atado en la espalda, con un escote que daba bastante lugar a la imaginación, sin corpiño y una tanguita que, aunque no llegaba a transparentársele el color, se le notaba bien metida en el ojete. Y el peinado casi igualito al de la fiesta del culo.
    
    Preso de su belleza la besé en los labios y me terminé de vestir para ir al bar.
    
    Llegamos casi corriendo. Con mi prima ganándose la mirada de absolutamente todos los hombres que nos cruzamos en el camino. Hipnotizados porque en cada paso apurado que daba Julia, el vestido casi casi les mostraba el culo.
    
    A penas entramos, los reconocí de inmediato. Estaban sentados los dos en una mesa contra la pared, riéndose y charlando como normalmente lo harían una chica con su papá. Aunque de normalidad, en realidad, no había nada.
    
    -Buenas noches, ¿me permite bailar con su hija? – le pregunté al tipo, mirando y sonriéndole a la rubiecita. Usando en la voz un tono anticuado y a la vez fuerte, para mostrarle valentía. Sabía que una pendeja en su situación se podría volver loca por un pibe con el coraje suficiente como para encararla ...
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