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Mi prima se viste de novia (Capítulo 19)
Fecha: 19/01/2022, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos
... delante de su padre. El papá se sorprendió y por un instante se quedó quieto. Al ver a mi prima a mi lado, se puso de pie, para mostrarle respeto. O vaya a saber qué cosa. Julia casi automáticamente le miró la pija. Tenía tanta conexión con mi primita, que hasta sabía lo que estaba pensando. Que le conocía hasta el gusto de la chele que largaba el pito que tenía el viejo, bajo la panza. Que le conocía el pene hasta con el culo. En el mismo momento en donde la invitaba con su mano a sentarse, July lo saludó con la mirada, con un poco de vergüenza y la conchita un poco mojada, y se fue a sentar en la barra. Aunque con la mirada buscaba a Fabián, no lo encontró. Al menos no en la barra. Unos minutos después lo vio bailando con una pendeja, que era evidente que había viajado con sus amigas. Bien de fiesta estaba es piba. La rubia, en cambio, me dio la mano y sin esperar la autorización de su papá, me dijo que sí. Me sonrió y aunque faltaban dos pasos, o tres, para llegar a la pista de baile, empezó a mover el orto al ritmo del reggaetón que sonaba a todo volumen. La pollerita tableada que llevaba ese día, no era la misma que la noche anterior, pero igual se movía de un lado al otro, cada vez que la pibita quebraba su cintura. A las dos canciones de seguirle el ritmo como podía, me empezó a apoyar la cola en el bulto. Y a la tercera aproveché que la tuve de frente para tomarla de las manos y decirle que me estaba muriendo de ganas de comerle la boca. Le mentí a medias ...
... al decirle que era, ella, la chica más linda del barco y que no podía aguantar más sin besarla. A medias, porque sólo mi prima le ganaba. Luego le acaricié la mejilla y al verla un poco nerviosa, me asusté. Si me rechazaba, se arruinaba alta fiesta. Le dije que estaba todo bien. Que se tranquilizara, y que si no quería saber nada, por supuesto que la dejaría en paz. Pero que me entienda, que al menos debía intentarlo. Volví a preguntarle, entonces, si me dejaba darle un beso mientras mis dedos jugaban con su pelo y mi boca se acercaba de a poco a la de ella. Sabiendo que si aceptaba el beso, el resto era sólo de manual. -Está bien. – dijo un segundo después. – Sólo porque mi mamá es de Junín y yo también soy hincha de Sarmiento. – agregó mordiéndose el labio inferior, señalándome con la mirada la remera transpirada. Ignorando que en realidad lo único que nos unía, era la suerte. Que sólo había visto una vez un partido de Sarmiento, y era para no pensar en tocarle más el culo a Julia. No pude evitar reflexionar sobre todo lo que habían cambiado las cosas desde aquel entonces. Por caballerosidad, le pregunté su nombre. Me dijo que se llamaba Lihuén, luego le dije el mío. En medio de su nerviosismo tan natural, me dijo también que no le gustaba que sus amigas le digan “Li”, que prefería su nombre entero a cualquier diminutivo. Que le costaba hacérselos entender, pero que de a poco lo iba logrando. Que “Li” sonaba a chino y prefería ser siempre brasilera. Todos ...