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HASTA LA CIMA - QUINTA PARTE
Fecha: 20/01/2022, Categorías: Infidelidad Autor: maia24, Fuente: RelatosEróticos
... si nosotros dormimos juntos de... Ya sabes, poner tu cabeza sobre una almohada y contar ovejas. Massimo entrecerró los ojos en una expresión curiosa. —Nosotros follamos ayer —escupió—. Sin condón, por cierto, y en un vehículo en el cual Oliver iba conduciendo. Pero si lo que realmente te preocupa es saber si dormimos en la misma cama; no, no lo hicimos. Su respuesta me permitió soltar el aire que no sabía que estaba reteniendo. —Bien —asentí con alivio, y mirando alrededor pregunté—: ¿Qué es este lugar? —¿No era broma? —preguntó Massimo—. ¿Realmente querías saber si nosotros habíamos dormido uno al lado del otro? Asentí arrepintiéndome al instante. La cabeza realmente me dolía. —No era broma —aseguré. Massimo recargó su mandíbula en una de sus manos, dando la impresión de ser un hombre en el medio de una negociación. —¿Por qué te preocupa eso y no el hecho de que, justo ahora, estás dolorida gracias a mí? —cuestionó. —Porque jamás he dormido con nadie, salvo con Adrián —respondí sin pensármelo mejor. Massimo soltó una carcajada. —¿Cómo? ¿Te preocupa con quién compartes la cama, pero no a quién tienes adentro? —Massimo siguió riendo, una risa hueca que no sugería diversión. —Quiero irme —alegué—. ¿Dónde está mi ropa? Massimo se levantó de su asiento dirigiéndose a la puerta sin detenerse a mirarme una vez más. —Yo también quiero que te vayas —escupió—. Hay una muda de ropa para ti en el tocador, y sobre la mesa de noche está un ...
... consentimiento que debes firmar antes de irte. Ah, por cierto, mi padre llegó esta mañana, procura que no te vea salir de aquí. *** Había herido el ego de Massimo, otra vez. Sabía que lo había herido, pero no sabía por qué ni de qué forma. Como había dicho, sobre la mesita de noche que más bien era una repisa, descansaba un sobre con una recopilación de papeles blancos. ¿Un consentimiento? La información de Massimo había sido tanta que mi cerebro se había tardado en procesarla por separado. Massimo no había mentido, al leer esos papeles desnuda en el medio de una habitación con un gran Mickey Mouse resplandeciente, descubrí que los papeles en mi mano se trataban de un consentimiento escrito de mi parte para mantener relaciones sexuales vía vaginal con Massimo Wechsler. ¿QUÉ? ¿De verdad tenía que firmar un cúmulo de documentos que especificaban los actos sexuales que habíamos practicado anoche, dar fe del lugar en el que se habían practicado y dar constancia de que Massimo se había hecho cargo de mí aún después? ¿Qué clase de humillación podría ser esa? Pero fue aún peor cuando llegué a la parte de las líneas donde Massimo y el conductor Oliver habían firmado antes de mí. Aventé los papeles sobre la cama y salí de ella hecha una furia. No firmaría tal humillación. Busqué la ropa que Massimo había dicho que me había dejado en el tocador, no me molestaría ni siquiera en darme una ducha para salir de ahí. Y si me encontraba con su padre me ocuparía de presentarme y ...