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La casada mal follada
Fecha: 22/01/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... el bolsillo interior de la chaqueta de mi traje gris y se lo di, lo guardó en el bolso, después volvió a sentarse en el borde de la cama, y me dijo: -¿Me desnudo o me desnudas tú? -Te desnudo yo. Quité la chaqueta y la corbata, abrí tres botones de la camisa y dos del chaleco, fui a su lado, me agaché y le quité los zapatos. Mirándonos a los ojos y sonriendo, le quité el liguero y las medias. Al terminar y ver sus largas piernas abiertas supe que era el momento de rememorar aquel día de los años 70 en que follé en su habitación londinense con una negrita de Mauritania que trabajaba en una pastelería. Fui hasta la cómoda. Le di al play del reproductor de cassetes y se oyó la inconfundible voz de Cat Stevens. Quité las cintas y el papel de la bandeja de los pastelitos, que estaban rellenos de crema. Regresé a su lado con la bandeja, me volví a agachar, cogí un pastelito y le dije: -Pon uno de tus pies sobre una de mis rodillas. Puso su pie izquierdo sobre mi rodilla izquierda. Abrí el pastelito por la mitad. Cogí el pie con sus uñas pintadas de rojo, lo levanté y le unté de crema la planta y la parte inferior de sus dedos. Me comí el resto del pastelito y después cogí su pie y, despacito, lamí la nata de su planta y de los dedos. Pasaba mi lengua por su pie y la miraba a los ojos. Su mirada era de incredulidad, más levantaba el pie y facilitaba que mi lengua fuese dejando su pie limpio de crema. Al coger otro pastelito, sin decirle nada, puso su pie derecho ...
... sobre mi rodilla derecha. Lo unté de nata y mi lengua se deslizó por la planta, por sus dedos... La mulata, con los ojos cerrados acompañó a Cat Stevens: -Oh, baby, baby, is a wilde world... Le quité las bragas. Su coño tenía una buena mata de pelo negro y rizado. Con un pastelito abierto a la mitad unté de nata el interior de sus muslos hasta llegar a los pelos de su coño. Lamí la nata. Luego abrí su coño con dos dedos y con otro pastelito unté de crema sus labios vaginales de color rojo bermellón. La mulata tenía los ojos cerrados y mordía su labio inferior. Lamí hasta dejarlo limpio, especialmente el clítoris, después le dije: -Échate boca abajo sobre la cama. Hizo lo que le dije. Tenía un culo precioso. En su espalda, desde la cintura a los hombros, llevaba tatuada la bandera de Cuba. Le abrí el sujetador y después le unté de crema la nuca y la columna vertebral hasta llegar a las nalgas. Lamí de arriba a abajo y de abajo a arriba. La joven comenzó a gemir. -Abre las nalgas, mulata. Abrió las nalgas con las dos manos y me dijo: -Tania, me llamo Tania. Unté la crema de otro pastelito en su periné y su ojete y oyendo sus dulces gemidos lamí hasta dejarlos limpios. Le di la vuelta y vi sus tetas, unas tetas cómo melones, con enormes areolas negras y pezones grandes y duros. Clavé dos pastelitos abiertos, uno en cada pezón, luego giré alrededor y le unté las grandes areolas con la crema. Aquí ya lamí y chupé. Tania la gemía sin parar. Al rato le pasé la ...