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Mario (18 de 22): La vuelta de Peru
Fecha: 25/01/2022, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... acarició la frente apartándome el pelo. -Con tu cabellera te hubiera reconocido entre un millón de personas. -Pero estabas atento a otras cosas… -Estas increíble, igual y distinto, más guapo. -Tu más delgado, ¿no te daban bien de comer? -después de mirarnos unos segundos el uno al otro, buscando algo distinto, o que hubiera cambiado estos meses, volvió a abrazarme contra él. -Pensaba que ya no querías verme. -Deseaba hacerlo Peru. -¿Entonces? -No hablemos de lo que pudo ser, ahora estamos juntos. -miraba por encima de mi cabeza buscando alguna mesa que estuviera libre. -Está abarrotado, no tenemos sitio para sentarnos y hablar a gusto. -¿Está lejos tu casa? -Está relativamente cerca, a cinco minutos andando más o menos. -me sujetó una mano y se la llevó a los labios, seguía con la misma barba de siempre y el pelo alborotado. -Es Primavera y tenemos una bonita tarde, podemos pasear esos cinco minutos. ¿te parece bien? -en lugar de contestarme, hizo una señal a la chica de la barra. -¿Qué vas a tomar? -Nada, contigo es suficiente. -pagó su consumición y sujetándome de la mano salimos a la calle. -Esta en está misma calle, espero que te guste, es pequeño pero lo encontré amueblado y para entrar a vivir. Como había dicho fueron cinco o siete minutos los que tardamos en llegar a un edificio antiguo y con la fachada muy adornada, lo mismo el portal que el ascensor eran de la misma época pero todo relucía de puro limpio. Me enseñó ...
... su nuevo hogar, aún tenía cajas de cartón con libros y sus pertenencias personales en el suelo, no era muy grande, salvo un enorme salón, tenía dos habitaciones, dos baños y una minúscula cocina, todo ello amueblado con lo imprescindible pero de forma elegante y sobria, ideal para un muchacho como él. -¿Y bien? -Me gusta y parece suficiente para vivir. -¿qué le iba a decir, si mi casa, o la de mi abuelo, era elocuentemente peor? -Ven, ahora podremos hablar sin que nos interrumpan con sus voces. -en un rincón del salón tenía un conjunto de sofás que cerraban un círculo y me dirigió allí. -Ponte cómodo, voy a buscar para beber. -me miró enarcando las cejas para que le sugiriera lo que quería. -Una cerveza, un refresco, lo que tengas. -volvió con dos botellines de cerveza. -Aun no tengo vasos, ¿te importa? -Siéntate Peru, me vas a contagiar tus nervios. -de verdad que su estado de nervios no decía nada bueno. -¡Oh! Marito, lo tenía todo planeado y ahora no me controlo. -se sentó a mi lado, seguía con su chaqueta veraniega de hilo aún puesta. -Quítate la chaqueta, la vas a arrugar. -¡Oh, perdona! -se puso en pie y se retiró la prenda dejándola sobre una silla de al lado. -volví a admirar sus anchas espaldas, sus duras y torneadas piernas embutidas en el pantalón ajustado, su culito breve y respingón. Volvio a su lugar y me cogió una mano con las dos suyas. -Tengo tantas cosas que contarte. -Luego Peru, ahora bésame. -abrió asombrado los ojos y ...