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Mario (18 de 22): La vuelta de Peru
Fecha: 25/01/2022, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... no tuve que insistir. Volví a sentir su jugosa boca pegada a la mía, su lengua buscando desesperada mi saliva. -¡Joder! Han sido muchos meses sin ti Marito, te tengo unas ganas locas. -También yo deseaba verte. -intentaba arrancarle la camisa para besar y lamer sus marcados pectorales y él quería quitarme la ropa que traía puesta. Nos enredábamos los dos pero no dejábamos de besarnos cada parte de piel que íbamos dejando al descubierto. Cuando conseguimos quedar desnudos, nos miramos con deseo, su barra preciosa de carne me atraía sobremanera y no tenía manos suficientes para acariciar aquel precioso cuerpo de viril macho. -Vamos a la cama, estaremos mejor. -¿Tienes cama? -le hablaba en tono de burla. -Y preparada con sábanas limpias. -¿No te importa que las ensuciemos? -Están para eso amorcito, deseando que tu las manches y no van a quejarse. -me arrastraba cogiendo mi mano mientras yo reía e intentaba taparme simulando un pudor que no sentía. Sus interminables besos me consumían y le sujetaba la polla tirando de ella, haciendo que le salieran goterones de presemen humedeciendo mi mano. -Quiero chuparte Marito. -Yo estoy loco por mamarte. ¡Dios mío! Como estaba su verga, dura y jugosa, el suave glande me golpeaba el paladar, chupábamos descontrolados y Peru a veces dejaba de mamarla para besarme el ano, comenzó a meterme los dedos, su boca era incansable y su barba me proporcionaba caricias extraordinarias cuando metía la lengua y ...
... empujaba para empotrarla en mi ano. Yo le mordía las nalgas duras, le besaba y lamía el ano, pero sobre todo, chupaba con gula aquella hermosísima verga que lucía majestuosa y soberbia. En un momento me había cambiado de posición colocándome sobre él, pasando mis piernas a sus costados y mi culito recibiendo las caricias de los pelos de su ombligo. -Cabálgame Marito, enchufa mi polla en tu culito sin fondo. Metela en tu cuevita amor. -me incliné hasta tener las caras juntas, los labios pegados, sintiendo su larga polla en la raja de mis nalgas, apretándose en mi ano. -Yo hago lo que me pida mi macho, mi culito está hambriento y deseoso de comer tu polla. -le chupé el labio y y mordía los pelos de la barba tirando de ellos. -¿Quieres que tu mujercita se empale tu verga? ¿Qué te cabalgue hasta que te corras? -¡Métela ya Marito! Cómete mi polla amor. -sin prisa para hacerle sufrir, llevé la mano a mi trasero y me metía dos dedos para sentir que estaba listo, le cogí la larga lanza de carne y la posicioné apuntando en mi diana, pegada la punta en mi ano. Sin soltarla me fui dejando caer y cerré los ojos para sentir hasta el más ligero relieve de su polla al penetrar mi culo, lo tenía bien abierto para recibirle y apreté la argolla del esfinter para sentirle mejor. -Esta muy caliente Marito, tienes fuego en tu cuerpo. -le cabalgué un buen rato, gozando al escucharle gemir cada vez que me sentaba haciéndole que notara toda su verga metida en mi culo. -¡Buuuuaa! ...