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La historia de Ángel, solo era un muchacho (39)
Fecha: 25/01/2022, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... como único recurso disponible. Había tenido que aceptar aquel trabajo miserable de recogedor del impuesto por seguridad, y pasar a hacer de “camello” visitando los lugares donde su jefe le mandaba a entregar la droga. Para su desgracia la había probado y ahora era un enganchado necesitado de su diaria dosis de “caballo”. El culpable de todos sus males era, para él, el putito que lo encandiló subyugándole, hasta no poder aguantar su deseo de llegar a ser el dueño de aquel cuerpo tan hermoso que le despertaba los deseos hasta volverle loco. Nunca se cuestionó el tener algo de culpa, y basó su creencia en la culpabilidad de aquel putito delicioso, en que habían pasado otros antes que él y no sucedió lo mismo. El cuerpo y la cara de aquel muñeco de carne dorada y tierna, le había soliviantado hasta resultarle imposible de soportar no tenerlo, sin pensar en el riesgo que corría y las consecuencias de sus actos. Se tendió en el desvencijado catre que rechinó al recibir su peso, su mente comenzó a perseguir el sueño de la venganza que deseaba aplicar a aquel muñequito delicioso, lo odiaba y a la vez no dejaba de pensar en el placer que le proporcionaba cuando lo follaba y la verga se le endureció con tales recuerdos. Tenía algún contacto en los niveles más bajos de la policía, los dos agentes a los que entregaba, por orden de su jefe, los sobres semanales del soborno para que lo repartieran entre los polis corruptos, dinero y mercancía para tenerles contentos, ...
... ellos le proporcionarían los datos que necesitaba, el lugar donde ocultaban al mariconcito. Metió la mano debajo de la almohada y acarició el frío metal del arma que guardaba. El puto merecía la muerte para pagar su sufrimiento, y su mente retorcida buscaba maneras de materializa su venganza. Sería mejor cogerle de nuevo y hacerle pagar con su culo, con su cuerpo, el deseo sexual desenfrenado que sentía, luego, quizá venderlo como esclavo en una refinada venganza peor que pegarle un tiro. El perro vivía ahora como un príncipe, recordó cuando lo recogieron de sus secuestradores, para llevarle a la vida de lujo y placer que llevaría desde aquel momento. Su evolución hasta que lo convirtieron en el objeto sexual del deseo de aquellos multimillonarios degenerados y sucios a pesar de su dinero. Su patrón podía tenerlo para él, también aquel joven acogido que lo protegía y asesoraba para meterse en su cama cada noche, y luego el desfile de hombres a los que satisfacía mientras él quedaba apartado sin poder tener y gozar lo que anhelaba con todas sus fuerzas. Su pensamiento le llevaba a imaginarlo, desnudo y entregado, en la cama de la habitación, hasta cierto punto lujosa que tenía para su uso en la ampulosa residencia donde, a pesar de ser un simple chófer, tenía un puesto alto en la escala del servicio. Se desabotonó la camisa y se agarró con fuerza un pezón retorciérdolo. -¡Ahhh! putito, volverás a ser mío hasta que me canse de ti, te gustaba como te follaba ...