1. El final de mis vacaciones en Long Beach


    Fecha: 01/02/2022, Categorías: Confesiones Autor: dalo85, Fuente: CuentoRelatos

    Luego de mi sesión lésbica de sexo, que para que decirlo, fue maravillosa, me quedé pensando en la noche anterior, de lo bien que me la pasé con Mary, ya en mi tercer día de vacaciones en Long Beach, la comencé a extrañar, levantándome de la cama a las 3 pm, ya que estuve toda la noche, con mi amante en su casa, fui a la playa sola a tomar baños de sol, que me cayeron bien, porque cerca estaba el barco-museo, luego fui allí, a visitar a mi niña, Mary, a saludarla.
    
    Al llegar al museo, no la vi por ningún lado, recorrí todo el lugar, justo estaba ahí un tipo, quizá era compañero de Mary, le pregunté en mi poco inglés, me supo decir que Mary ya no trabaja en el lugar, que renunció el día anterior, que se iba a terminar de estudiar su carrera que la abandonó por trabajar, eso me supo decir un ex compañero de ella, le agradecí al señor, y me fui saliendo del lugar.
    
    Serian tipo las 7 pm, cuando llegué al hotel, me encerré en mi habitación, me puse a llorar desesperadamente, como si ella se hubiera muerto, ella dejó en mi un sentimiento de amor, de ese amor cuando te enamoras de alguien, creía en un momento que Mary sólo me usó como una de sus amantes, que era “otra en su lista”, con esa pena, no salí para nada del hotel, y también porque estaba agotada de la noche revoltosa de aquella jornada.
    
    Me desperté tipo 9 am, como era el último día de mis vacaciones, porque al siguiente, salía por el mediodía, de regreso al país, así que decidí pasármela bien, superar la ...
    ... ausencia de Mary, y disfrutar al máximo de ese día, así que cogí mi terno de baño, el que me regaló Daniel, en Puerto Rico, es tipo hilo, viéndome en el espejo, me quedaba bien sexy, yo mismo me veía mi trasero bien respingón, con ganas nuevamente de que un hombre me dome, palmee mis nalgas y sentir un pene que me llene toda por dentro, además de mi ternito de baño, me cubrí con una bata blanca, ligera, tomé mi bolso y salí hacia la playa.
    
    Llegué al balneario, de mi bolso saqué mi toalla, la puse en la arena, y me tendí en ella, con vista hacia el sol, me saqué el bloqueador, me lo puse en mis piernas sexys, mis brazos, rostro, torso, lo que no pe pude poner fue en la espalda, pero así, no dejé d disfrutar en el sol, aquella tarde maravillosa, hasta que, leyendo una revista, me quedé dormida un rato.
    
    Cuando me desperté, decidí ponerme de cúbito ventral, no pude ponerme bien el bloqueador, cuando alguien me dijo que, si me ayuda en colocarme el bloqueador, giré mi cabeza ¡y era Juan! si Juan, mi amante negro y cubano, que tuve en Boca Ratón, Miami, el mismo líder religioso, no sé cómo me reconocería, enseguida le dije que me pusiera el bloqueador, él mientras lo hacía, conversábamos de todo, me decía que se vino acá a California a reflexionar un poco, que él hace estos viajes solo, sin su esposa ni su grupo religioso, luego él se coloca tras mío, para poderme untar el bloqueador con comodidad en toda mi espalda que no tenía sujetador, sin querer, su entrepierna roza con mis ...
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