El regalo: Un antes y un después (Duodécima parte)
Fecha: 05/02/2022,
Categorías:
Infidelidad
Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos
... para dar un lento sorbo a su bebida y a mi entraron unas enormes ganas de fumar.
—Disculpa Martha, tu historia está muy interesante, y en serio quiero saber más pero tengo ganas de… —O no te preocupes, déjame darle otro trago a esta copa y salimos por ese cigarrillo tuyo, de hecho quiero uno para mí. —¿Pero cómo?... —¡Jajaja!, no soy tan bruja ni adivina, menos de Scotland Yard como tu antepasado. —Me respondió.
No paraba de reírse hasta que unos segundos después por fin respiro y se calmó un poco.
—¡Jajaja! Rodrigo es que llevas más de cinco minutos jugando con ese zippo entre tus dedos y puedo sentir la tensión cada que mueves tus dos piernas bajo la mesa. ¡Vamos tesoro! O es a mear o a fumar. Y perdóname por lo de «mear», pero me inclino más por lo segundo. —Y aquella mujer, cada minuto me gustaba más.
Tomé su bolsa de deportes y ella colgó de su hombro la cartera, con su mano la chaquetilla de la sudadera y yo salí junto a Martha, caminado unos pequeños pasos para poder sentarnos en un banco de madera, justo a la entrada de la plaza. Le brindé un cigarrillo y yo puse el mío entre mis labios. Mi zippo lo tomó ella entre sus dedos y con gran agilidad me ofreció su fuego y posteriormente su rostro se iluminó.
—Gracias, si mi esposo y mi instructor me vieran, seguro que tendría más problemas que los de ahora.
—Un día hace muchos años atrás, ¡Jajaja! Rodrigo no me hagas esa cara, que tan poco soy tan añeja. —Y es que me sonreí pues me acordaba de los cuentos ...
... infantiles que les leo a mis hijos y la mayoría comienza así. —Le respondí, restándole valor a mi rostro de burla.
—Lo siento Martha, es que soy muy de cuentos infantiles y de esas películas que hablan de… «Y en un reino muy, muy lejano, una bella princesa»… Ehhh, lo lamento. Continúa por favor.
—Bien, como te decía, algún tiempo atrás, –y achinando sus ojitos de miel, sacó la punta de su lengua para burlarse de mí y luego posar su mano izquierda sobre la derecha mía– junto a mi apareció alguien con una caja envuelta en papel de regalo. Como toda joven ansiosa, procedí a destaparlo, rasgando la envoltura sin cuidado alguno. Y me vi sorprendida por aquel obsequio que la vida me entregaba. Me sentí feliz, pero también intimidada. Un rompecabezas gigante para armar, es una gran responsabilidad y obviamente precisaba ayuda. —Los dos al mismo tiempo aspiramos el tabaco y lo dejamos salir lentamente. Yo por la boca, ella por su nariz.
—Y entre los dos destapamos aquella caja y regamos las miles de pequeñas y coloridas piezas sobre el suelo de un hogar nuevo, que apenas si empezábamos a formar. Día tras día, dedicamos nuestras horas para buscar por dónde empezar, colocando dos o tres muy bien y otras tantas que no parecían encajar, esas las tuvimos que retirar. Buscábamos un inicio, tomábamos un rumbo por una de las esquinas los dos. En alguna de las tantas tardes, el encontró otra pieza y emprendió el armado por la esquina opuesta. Le rindió más que a mí, tal vez porque no ...