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Masaje de próstata
Fecha: 05/02/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... ágil e imprecisa por momentos pero no por eso desagradable. Yo también lo agarré de la nuca para atraerlo aún más hacia mi cara y así consumar un buen beso de película. El romanticismo es mi fuerte, aunque en breve iba a descubrir que esta noche no era el caso. Cristian no se anduvo con muchas vueltas. A los pocos minutos bajó hacia mi cuello y empezó a trabajarlo con lamidas intensas. Yo para ese momento ya estaba totalmente encendida. Me sorprendió lo rápido que este joven me hizo subir la temperatura. Percibí los cambios en mi cuerpo, el endurecimiento de mis pechos, la humedad en mi entrepierna, la amistosa relajación de mi ano. – ¿Te gusta? ¿Te gusta? –insistió Cristian –Si, me gusta Cristian, seguí –respondí extasiada. No tardó en buscarme las tetas con sus manos descontroladas. Me las apretaba fuerte por encima de la ropa. Me hacía doler un poco pero me gustaba. – ¿No te querés sacar la blusa y el corpiño? –me ordenó con su voz al oído. Acaté la orden. Las lamidas en el cuello me habían hecho bajar la guardia. Ahora quería que este niño malcriado me chupe bien las tetas. Quería amamantarlo como la mujer con experiencia que soy. A ver si dándole de mamar se calma este bebito encabritado, pensé. Me ayudó a quitarme la blusa y el corpiño. Se sorprendió por el tamaño de mis tetas. Me sentí orgullosa de su presentación: las ví turgentes, de buen color. Un verdadero par de pechos de mujer. Cristian las apretó fuerte con sus dos manos, como si quisiera ...
... amasar una pizza. Parecía no saber qué hacer con tanta teta así que ahora yo dí la orden: –Chupámelas –le dije–. Chupámelas como si quisieras sacarme leche. Cristian se agachó ante mis grandes montes. Se prendió de uno de los pezones como si fuese un chupete. Primero lo besó tímidamente y luego empezó a succionarlo y a paladearlo con su lengua movediza. Yo gemía mientras el me chupaba las tetas y jugueteaba con sus manos sobre mis muslos, cerca de la entrada prohibida que había debajo de mi pollera, protegida por mis medibachas. –Tengo la chota que me está doliendo –dijo sin escrúpulos Cristian–. Necesito sacarme el pantalón o me va a explotar. – ¿Querés que te ayude? –le dije gentilmente. –Vos si querés andá sacándote la pollera –ordenó con severidad. Mientras me desabrochaba la pollera con paciencia, ví la urgencia con la que Cristian se sacaba el pantalón. Ni bien bajó el jean dejó al descubierto su bulto cubierto por un bóxer color verde claro. Había una buena verga debajo de esa tela elastizada. – ¿Me lo saco o...? –dudó un poco Cristian al ver que yo todavía tenía la medibacha puesta. –Sí, sacatelo pero esperame un poquito –le dije dulcemente. Cristian se sacó el bóxer y una pija larga y carnosa se alzó por encima de sus testículos. Tenía un color marrón claro que se despegaba del color marrón oscuro del resto de su cuerpo. La cabeza ya estaba salida para afuera incitando la acción, morada y brillosa. –Voy a ponerme un forro –dijo y sacó una ...