1. Masaje de próstata


    Fecha: 05/02/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... nunca acabo, no sé que me pasa, no me sale. Ni siquiera si me hacen la paja o me la chupan.
    
    – ¿Querés que te la chupe? –le pregunté.
    
    –No... Está bien... Va a ser lo mismo –dijo compungido–. Ahora descanso un poco y si querés seguimos cogiendo como hasta ahora.
    
    –Quiero que vos acabes –insistí–. Yo ya acabé.
    
    –Si pero, no puedo, no sé, no me sale...
    
    –Yo tengo una manera que te va a hacer acabar y no falla.
    
    – ¿Cuál?
    
    –Masaje de próstata –respondí y le sonreí.
    
    – ¿Qué es eso?
    
    –Tenés que dejarme deslizar un dedo adentro de tu cola y dejarme alcanzar tu punto G...
    
    –Ni loco me dejo meter un dedo en el culo.
    
    – ¿Pensás que es algo homosexual?
    
    –Sí –me dijo ofuscado.
    
    –La verdad que me extraña que seas tan joven y tan obtuso –le dije–. Si te lo hago yo, que soy una mujer, sigue siendo sexo heterosexual, si eso es lo que tanto te preocupa.
    
    –No... No me quieras convencer.
    
    –Dejame probar un poquito, Cristian.
    
    –No.
    
    –Yo acepté todas tus propuestas hasta el momento –le dije seria–. Ahora deberías ser un poco menos rudo y aceptar algo que te propongo yo.
    
    Se quedó en silencio un rato. Yo me recosté a su lado y empecé a acariciarle el pecho. Le daba besos en el brazo. Jugaba con los pocos pelos que tenía en su vientre.
    
    –Bueno, está bien –dijo Cristian por fin–. Pero si no me gusta, te aviso y lo dejamos.
    
    –Trato hecho –dije y le mostré las manos–. Tengo manos chiquitas y de uñas cortas. No te va a pasar nada.
    
    Le indiqué a Cristian que se ...
    ... coloque en cuatro patas sobre el sillón. Me puse detrás de él. Como no tenía vaselina, me prestó un pote de crema enjuague. Buen reemplazo de lubricante. Estaba nervioso. Noté que las piernas le temblaban pero igual me dejó hacer. Llené mi dedo índice de crema enjuague y me adentré. Busqué hasta palpar algo suavecito, al fondo de su agujero, algo al tacto parecido a una molleja a punto recién salida de la parrilla. Me dí cuenta que había hallado lo que buscaba por que Cristian arqueó su cuerpo levemente hacia atrás. Empecé a frotarle con sumo cuidado y delicadeza, mientras que con la otra mano aproveché para hacerle un mimo suavecito en los testículos, acunándolos y después deslizando mi mano hasta su verga que ya estaba otra vez dura como un desodorante Rexona. Hice movimientos sincronizados entre la paja suave que le hacía a su pene y los frotamientos suaves que le hacía a su glándula prostática. El cuerpo de Cristian se retorcía. De a poco empezó a soltarse y a emitir pequeños quejidos que fueron convirtiéndose en jadeos profundos. De repente la verga se le descontroló. Parecía que se le estaba moviendo sola. Su pelvis también empezó a tratar de cogerse mi mano. Estaba realmente deseoso de frotarse contra lo que sea para alimentar el deseo inminente de soltar todo eso que tenía prisionero de sus huevos. Incrementé la intensidad de la frotada prostática y el milagro ocurrió: Cristian largó toda la Plasticola que tenía acumulada, un engrudo espeso, bien blanco y cremoso, una ...
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