1. Lola, bendito cable


    Fecha: 09/02/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: jc2020, Fuente: CuentoRelatos

    ... puesta y casi cae encina de mí, intenté sostenerla, pero se recuperó rápido, joder yo tenía las manos listas para agarrarla y tirarla al sofá.
    
    No sé pudo, echamos a reír y de broma pensamos que era la cerveza que hacía efecto ya. Yo le dije:
    
    -mejor me voy, sabes, ha sido una noche fuera de lo común y muy recordable.
    
    Me dispuse a darle un beso de despedida y creo calculé mal el sitio y se lo di cerca de su boca, nos separamos y ya para el segundo beso no fallé y se lo di en los labios, (que podía perder) me separé nuevamente y la cogí de las manos, “discúlpame” le dije, ella me puso un dedo sobre mis labios y me hizo callar.
    
    Se me acercó y me dio un beso, bueno nos besamos, lentamente acaricié su espalda y me acercaba más a ella para hacerla sentir mi erección, bajé mis manos hacia sus caderas muy tímidamente, no sabía si lo permitiría, no sabía si solo quería que la bese o no se dejaría tocar el culo, bajé las manos e intenté virarla para sentarla sobre el sofá.
    
    Pero sentí cierta resistencia, no insistí, besaba su cuello y acariciaba suavemente su culo, besaba su boca y ...
    ... tímidamente le metía la lengüita, los besos fueron yendo en más intensidad y mis manos recorrían ya ese cuerpo de arriba hacia abajo, cuando en ese momento stop, todo se paró, ella se separó de mí y dio unos pasos hacia atrás.
    
    -No, no, no puede ser -pensé, qué pasó, tan bien que íbamos y ahora que pasara, ya me veía en la puerta, hasta luego Juan.
    
    Me cogió de la mano y me llevó a su habitación, ella entró primero y yo solo alcancé a cerrar la puerta. Ya en este punto nada podía sacarnos de estas 4 paredes. Escuché que sonaba mi móvil, el de ella también timbraba ambos nos mirábamos ya tumbados sobre la cama, besándonos, acariciando nuestros cuerpos y yo metiendo mano por debajo de su camiseta larga, de seguro sabíamos quién nos llamaba con tanta insistencia, pero no importaba, no podíamos parar, nuestros cuerpos solos se frotaban, solos se deseaban y lo único que pedían es ser uno solo.
    
    No quisimos despegarnos y solo dejamos que la pasión y el deseo de ambos siguiera su camino, creo que hasta escuchamos llamar al timbre, pero no importaba. Ya habría tiempo para buscar alguna mentirilla. 
«1234»