1. Con nuestra amiga


    Fecha: 10/02/2022, Categorías: Infidelidad Autor: ALECAR1991, Fuente: CuentoRelatos

    ... grito de satisfacción, al tiempo que se le erizaba todo el cuerpo.
    
    -Cuantas ganas tenía de devorarte amiguito!
    
    Y así sin más, comenzó a cabalgar sobre mí dándose frenéticamente, restregando su clítoris sobre mi pelvis mojando todo en aquella danza de perversión y deseo.
    
    Mientras más ella gemía, yo con mayor agresividad entraba y salía de esa vagina, se la estaba dejando cada vez más roja e hinchada, nos dábamos lo más duro que podíamos, como si tuviéramos un lenguaje secreto de aprovechar ese único momento a solas que la circunstancia nos regaló.
    
    Dios... que sublime gemía aquella mujer! Y con tono de desesperación me pedía más y más.
    
    -Qué divino se siente! Reviéntame la vagina! Qué rico que me cojas! Métemelo todo!
    
    Entonces con una mano agarré sus grandes tetas, comencé masajearlas, apretarlas, jugué con sus parados pezones y con mi otra mano introduje dos de mis dedos en su boca, los cuales chupó con excitante gracia.
    
    -Qué placer de mujer!
    
    Luego bajé ambas manos a sus nalgas para apretarlas y darle unas cuantas nalgadas. Ayudándome con su culo procedí a darle aún más ...
    ... fuerte a aquel vaivén que nos tenía extasiados.
    
    Ella gritaba una y otra vez más fuerte:
    
    -Así, así, así! Sigue así! No pares! Dame más!
    
    Su boca, las cosas que decía, sus temas rebotando, sus pezones duros, sus nalgas en mis manos, su húmeda vagina, que exquisita mujer!
    
    En la cúspide de la excitación, nuestros cuerpos iban a un compás más acelerado y Andreina se aferró a mis pectorales con tanta fuerza que clavó sus uñas en mi piel y al mismo tiempo, soltó un largo y placentero gemido con el que se desvaneció en mi pecho mientras le temblaban sus piernas y se entrecortaba su respiración.
    
    -Qué delicia! Qué rico cogerte! Me gustó!
    
    Yo seguía moviéndome sin bajar la velocidad, al sentir como la vagina de mi amiga palpitaba y apretaba mi verga, no me pude contener más y la llené de una potente eyaculación, que llegó hasta los rincones más profundos de esa hermosa mujer.
    
    Cansado y extasiado en la cama, no me podía creer lo ocurrido, no quería que la ebriedad me borrara ese momento prohibido. Una ambigua sensación entre culpable y complacido, me dejó la amiga nuestra al habérmela cogido. 
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