1. ¿Controlarás si hago que te corras mientras conduces?


    Fecha: 11/02/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    Es frustrante tener cuarenta y nueve años, ganas de polla y que tu marido pase de ti, eso me pasaba a mí y no me quedaba más remedio que matarme a pajas y eso sabiendo que cualquier otro me follaría con solo un chasquido de dedos porque estoy más rica que el pan, ya que soy alta, delgada, tengo buenas tetas y un culo redondo y firme y además soy guapa. Con un cuerpo así y mirando cómo me miran los hombres ser fiel me costaba más cada día, y lo que tenía que ocurrir, ocurrió.
    
    Ya anocheciera. Volvía del trabajo en mi coche y paré a repostar en una gasolinera. Sentada en un banco estaba un muchacho de unos treinta años. En edad podía ser mi hijo. Tenía los ojos verdes y era muy guapo. Le sonreí, me devolvió la sonrisa, se levantó y vino caminando hacia mí. Era de complexión fuerte, su cabello rubio le caía sobre los hombros y llevaba un pendiente en una oreja. Vestía un pantalón vaquero ceñido a sus musculadas piernas, una camisa blanca y calzaba unas botas negras, parecía el componente de una banda de rock duro. Me preguntó:
    
    -¿Vas dirección a Madrid?
    
    -Sí, pero rumbo a mi casa, está a unos kilómetros de aquí.
    
    -Me vale, todo lo que sea ir acercándose a Madrid, me vale.
    
    Cuando cogí de nuevo la carretera el guaperas iba sentado en el asiento del copiloto. Me preguntó:
    
    -¿Casada?
    
    Intuyendo la aventura en vez de decirle que sí, que estaba casada, le dije:
    
    -Separada.
    
    Puso su mano sobre mi rodilla y esperó mi reacción. Al ver que no lo reprendía, su mano se ...
    ... metió bajo mi vestido y subió desde la rodilla por el interior del muslo hasta posarse sobre mi coño. Me preguntó:
    
    -¿Sigo?
    
    No le respondí, o sea, le dije que sí sin decirlo. Tocó mi clítoris por encima de las bragas, lo miré, me sonrió, yo abrí más las piernas y le devolví la sonrisa en un acto de complicidad.
    
    -¿Controlarás si te hago correr mientras conduces?
    
    -No sé, nunca me corrí mientras conducía.
    
    -¿Quieres correrte?
    
    -Es tentador... Sí, quiero. ¡Qué diablos!
    
    Se quitó el cinturón de seguridad, se inclinó y me bajó las bragas para jugar conmigo. Le ayudé subiendo el vestido y levantando mi culo del asiento. Chupó dos dedos y me los metió en el coño. No hacía falta que los chupara, ya tenía el coño mojado. Con dos dedos frotó mi clítoris y los otros dos los metió y los saco, lento al principio, luego fue acelerando, desacelerando, acelerando... Ufff ¡Cómo me estaba poniendo el guaperas! Comencé a gemir cómo una adolescente.
    
    En una recta muy larga en la que no venían coches de frente sentí que me iba a correr, exclamé:
    
    -¡Sí, sí, siii, si, siii...!
    
    Mis músculos vaginales apretaron sus dedos, unos dedos que me hicieron correr con tanta fuerza que mis ojos se cerraron de golpe, mi pie se clavó en el acelerador y el coche se lanzó cómo una bala. La recta se acabó en segundos, el tiempo que tardé en abrir los ojos. Saqué el pie del acelerador mientras acababa de correrme y el coche poco después casi se me cala. Me quitó del paraíso en que estaba otro ...
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